Lo positivo suma

MONICA PERCIVALE

 

Los números y las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero si aprendí que el signo de más es positivo, y que sumar aumenta. Lo negativo por su parte, resta. A la mayoría de nosotros nos gustaría vivir una vida sin sobresaltos.
Los problemas son una parte de la vida, tanto como las soluciones que le encontramos, el proceso de resolverlos o adaptarnos a nuevas circunstancias es lo que nos ayuda a crecer como seres humanos pensantes y emocionales.
Quizá el único elemento de nuestra agitada vida moderna del que nos beneficiaríamos si no existiera es el estrés. El famoso fenómeno que todos los adelantos de la ciencia y la tecnología no parecen ser capaces de controlar – hasta a veces podríamos decir que lo han aumentado-. La buena noticia es que para domar a la fiera del estrés todo lo que usted necesita es usted mismo. Si aunque le suene a comercial de televisión, de esos que se emiten en la madrugada cuando están frente al televisor solo a los que el estrés les provoca insomnia.
Nuestra mente, el órgano más importante y poderoso, es el arma para combatir el estrés, por medio de el pensamiento positivo. El pensamiento positivo no es magia pero puede tener resultados de poción si lo incorporamos a nuestra vida diaria.
Algo de ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.
Con demasiada frecuencia nos vemos atrapados en las opiniones, actitudes y pensamientos negativos de los que nos rodean. No percibimos que esa costumbre es el comienzo de un estilo de vida negativo que nos deja tristes, deprimidos, desesperados y  hasta enojados, con todo y todos, pero imperceptiblemente con nosotros mismos.
El pensamiento positivo es una forma de vida que implica ver las cosas un poco diferente. Requiere la comprensión de los aspectos positivos de la gente y las situaciones – en vez de sólo enfocarse en los aspectos negativos . Nuestra perspectiva de la vida se manifiesta en cada una de nuestras acciones y pensamientos, cambiarla no es fácil.
Lo primero es empezar por cambiar esas respuestas negativas del trato diario,  que la mayoría de las veces damos sin pensar.
Por ejemplo cuando alguien nos pregunta como estamos hagamos el esfuerzo conciente de contestar con frases  tales como “Estoy muy bien” o “Genial”. El cambio a lo positivo conduce a la creación de una energía positiva que contribuye a crear más energía positiva, y nos obliga sin darnos cuenta a creer que eso que decimos es cierto. Si creemos que estamos bien, terminamos estando bien.
Otra cosa que ayuda a pasar de lo negativo a lo positivo es alentar a otros, ofrecer sugerencias positivas, resaltar lo bueno de la conducta ajena. Esto contribuye a posicionar nuestra mente en una frecuencia positiva, que atrae más situaciones positivas.
Por último, trate de sonreir.  Está comprobado que es más fácil sonreir que estar con un gesto triste o enojado, no sólo porque requiere menos músculos sino porque  crea una reacción química en nuestro cerebro que favorece la presión arterial.
Si mis comentarios no le han llegado a convencer, para empezar a vivir más tranquilo y relajado, recuerde al poeta libanés Khalil Gibran, quien dijo que  “Nuestra vida no está determinada por lo que la vida nos da, sino por lo que nosotros le damos a la vida”.
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