Cuba 2015: Entre la esperanza y la incertidumbre

Cuba 2015: Entre la esperanza y la incertidumbre
Cuba 2015: Entre la esperanza y la incertidumbre

ÁNGEL  E. PINO*

Sin reponerse aún del sorpresivo cambio anunciado en las relaciones con Estados Unidos, país que para bien o para mal ha marcado su destino por más de un siglo, los cubanos se aprestan a entrar a un nuevo año atenazados entre la esperanza y la incertidumbre, la continuidad y el cambio.

 El historiador de La Habana, Eusebio Leal, afirmó hoy que ve "magnífico" que      Estados Unidos levante parte de las sanciones contra Cuba, en concreto las que     se refieren a los viajes a la isla, que permitirá a los estadounidenses disfrutar de   la riqueza histórica y cultural del país.
El historiador de La Habana, Eusebio Leal, afirmó hoy que ve “magnífico” que
Estados Unidos levante parte de las sanciones contra Cuba, en concreto las que se refieren a los viajes a la isla, que permitirá a los estadounidenses disfrutar de la riqueza histórica y cultural del país.

Pasada la euforia por el regreso definitivo de los tres antiterroristas que aún quedaban presos en cárceles de alta seguridad en Estados Unidos, contemplada en los acuerdos anunciados el pasado 17 de diciembre, la reanudación de vínculos entre ambos países se ha convertido actualmente en el tema de conversación más recurrente entre los cubanos.

El gobierno estadounidense rompió relaciones diplomáticas con Cuba en enero 1961,  e impuso un férreo bloqueo económico, comercial y financiero -el más prolongado en la historia de la humanidad- para forzar al pueblo cubano “por hambre y desesperación” a derrocar a la Revolución Cubana.

Aunque el bloqueo económico se mantiene, al hacer el anuncio de los acuerdos casi simultáneamente con su homólogo cubano, Raúl Castro, el presidente Barack Obama calificó la decisión como “el cambio más significativo de la política norteamericana en 50 años”, y prometió involucrar al Congreso “en una discusión seria y honesta” para eliminarlo.

Para los cubanos, los nuevos acontecimientos llegan en medio de una encrucijada clave para la Revolución: el relevo en los altos niveles del partido y del gobierno de la denominada generación histórica, y  la implementación de cambios sustanciales en el modelo económico socialista del país, aprobados por el 6to Congreso del Partido Comunista en abril de 2011.

En medio de la discusión que estos temas provocan, más frecuentes de lo normal por las celebraciones del fin de año, se ponen claramente de manifiesto las esperanzas, pero también los cuestionamientos e incertidumbres ante la falta de una respuesta clara en medio aún de la sorpresa que generó el cambio en la política de Estados Unidos hacia la isla.

El denominador más común, en el que todos coinciden, es en que en cualquier circunstancia los acuerdos para una normalización de relaciones entre los dos países tiene un carácter positivo y debe contribuir a disminuir las tensiones y a un mejor entendimiento entre ambos gobiernos y pueblo.

“Creo que en el peor de los casos, aún cuando el Congreso norteamericano se resista a levantar completamente el bloqueo, el hecho de que existan canales diplomáticos para comunicarse y debatir las diferencias es claramente preferible a lo que había”, afirma Luis Ramírez, ingeniero de una empresa constructora.

Para Antonio Fernández, estudiante de la universidad, la normalización de relaciones “es un hecho positivo, no solo para Cuba, sino también para el pueblo norteamericano”, aunque –reconoce- “no están claras las intenciones de Estados Unidos con ese cambio brusco de sus relaciones con nosotros”

Tras reconocer que el bloqueo económico y los intentos de derrocar a la Revolución por la fuerza fracasaron, Obama dijo que si bien no espera que los cambios anunciados produzcan por sí mismo “una transformación” de la sociedad cubana, al menos permitirá a Washington “defender nuestros valores en Cuba de una manera más efectiva”.

“El hecho de que puedan haber relaciones e intercambios comerciales entre ambos países y pueblos debe contribuir a un mejoramiento de la situación económica del país, y eso es bueno para todos”, pero no debemos bajar la guardia ante un vecino tan poderoso, que nunca ha renunciado a dominar a Cuba, advirtió por su parte Julián Pérez, economista de profesión.

Para los cubanos en  general, que en términos de beisbol y política se consideran los más expertos del mundo, la alegría que suscita la noticia debe matizarse. La normalización de relaciones con Cuba, al parecer, no es parte de un cambio en la política exterior norteamericana en su conjunto.

El acercamiento se produce en momentos en que Estados Unidos muestra marcadas tendencias hacia la provocación de conflictos y guerras, como parte de su estrategia de influencia y dominación, demostrada en varias regiones del mundo: Iraq, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania, Rusia y Venezuela, entre otras.

Paralelamente con las discusiones que se generan en fiestas, reuniones familiares, llamadas telefónicas y otros encuentros informales, circulan por las redes sociales y medios de prensa infinidad de comentarios, mensajes y  felicitaciones vinculados al hecho.

Al referirse al tema en un comentario titulado “Días raros”, la periodista  cubana Laidi Fernández afirma que en estos días “Cuba está en la boca del mundo, y nosotros en medio del mundo boquiabiertos”.

Quizás la razón sea –enfatiza-  que no tenemos respuestas ahora mismo: las sorpresas nos dejan a medio camino entre la alegría y el pasmo.

Por su parte Rafael Hernández, sociólogo, académico y experto cubano en las relaciones Cuba-EE.UU. también se declaró sorprendido por los acuerdos. “No solo los cubanos de a pie, sino los expertos en relaciones bilaterales de los dos lados se quedaron atónitos con la noticia”, admite, en un artículo que publica el diario La Vanguardia, de España.

“Tal determinación era difícil sin la voluntad de gastar en una islita del Caribe el capital político que no le sobra a Obama en este otoño republicano y de descontento, en vez de hacerlo en Afganistán, Iraq, el Estado Islámico, Rusia, Ucrania, o la cuestión migratoria, las drogas, la violencia racial, y todo lo demás”, opina.

*Nota especial para CORREO Canadiense.