A PROPOSITO DEL 19 DE OCTUBRE ¿Qué elegimos?

percivale

MONICA PERCIVALE*

 

Aún antes del nacimiento de la palabra “política”, el hombre – genéricamente hablando- ha sido un animal político. Tanto así que uno de los rasgos que definen al ser humano
como tal es la necesidad de organizarse en sociedad. Eso es precisamente lo que decidimos cada vez que marcamos un nombre en una hoja de votación, una propuesta de organización de la vida como grupo social.
Estamos de frente a una nueva elección, inmersos en una campaña electoral que ha de ir incrementando la intensidad de los avisos atacando al adversario que mejor se posicione en las encuestas,en lugar de ofrecernos un resumen claro y detallado de lo que cada uno propone a cambio de la confianza de nuestro voto.
Esta elección es igual y a la vez diferente, porque será la campaña más larga en la historia de Canadá, porque como siempre o tal vez mas que nunca el gobierno viene antecedido
de escándalos de malversación y corrupción con nombre propio y procesamientos públicamente conocidos. Porque -como en el mundo entero- el gobierno hace uso de la ventaja del poder y saca beneficios impositivos de la galera en el intento de comprar fidelidad cívica. En los próximos meses presenciaremos debates, que lejos de ser el instrumento que nos permita evaluar las opciones políticas que cada candidato representa, y la oportunidad de comparar simultáneamente las ideas y perfiles de los candidatos, serán un simple enfrentamiento personal entre los diferentes aspirantes al triunfo electoral.

 

El voto no es un derecho, en mi opinión es una obligación social. Al votar estamos decidiendo qué tipo de sociedad queremos, qué plan de educación, de salud, de seguridad publica, de relaciones exteriores. Partiendo de esta premisa, es bueno entonces analizar atentamente no al candidato y mucho menos a lo que los otros candidatos dicen del posible candidato, sino el plan. Al momento de marcar la papeleta de votación,
preguntémonos si sabemos qué propone, para qué, quién lo va a hacer, cuánto va a costar, quién lo va a pagar y cuánto, a cuántos beneficia y a quiénes beneficia. Si somos capaces derespondernos estas preguntas sabemos la esencia del proyecto de país que estamos apoyando con nuestro voto.

En la política de mercadeo del presente los candidatos no prometen nada que el electorado o los contrincantes puedan recordar. No se prometen escuelas, se ofrece presupuesto para la educación, no se empeña la palabra en hospitales, se habla de fondos para la salud.
Todos hacemos política, aun cuando no hacemos nada, porque hacer política es simplemente ver una necesidad propia o ajena y exigir que tenga una respuesta, porque al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, como lo decía Eduardo Galeano.

 

*Periodista y trabajadora social uruguaya radicada en Toronto.