En México, detenido admite implicación en muerte de fotógrafo y 4 mujeres

El fiscal de la capital mexicana, Rodolfo Ríos, dijo este jueves que el único detenido hasta ahora por el asesinato del reportero gráfico Rubén Espinosa y cuatro mujeres el viernes pasado en l Ciudad de México admitió su participación en el crimen y dio “algunos datos” sobre los otros dos presuntos responsables.
En declaraciones a la cadena Televisa, Ríos confió en una “pronta
localización” de los otros dos presuntos autores y se negó a dar detalles sobre el móvil del quíntuple homicidio.
Entre las novedades de la investigación, el funcionario reveló que cuentan con evidencias de que los tres probables responsables del crimen, captados por cámaras de seguridad instaladas en la zona, “estuvieron aproximadamente una hora en el departamento”.
Llegaron unos minutos después de las 14.00 hora local (19.00 GMT) del viernes pasado y salieron pasadas las 15.00 hora local (20.00 GMT), precisó.
Los cuerpos de Espinosa y de cuatro mujeres, entre ellas la activista
Nadia Vera, fueron hallados con el tiro de gracia y huellas de tortura la noche del viernes en un departamento de una céntrica colonia del
Distrito Federal.
El titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos, anunció el miércoles en una rueda de prensa la detención de un hombre implicado en el crimen a parti r de una huella dactilar encontrada en el departamento.
Espinosa, de 31 años, trabajaba para la agencia fotográfica Cuartoscuro y la revista Proceso, había regresado en junio a la Ciudad de México después de ejercer unos ocho años el periodismo en Xalapa, capital del oriental estado de Veracruz.
Según sus amigos y colegas, el fotógrafo huyó de ese estado porque temía por su vida, ya que en varias ocasiones había sido hostigado y amenazado de muerte.
Apenas la semana pasada, Espinosa dijo sentirse perseguido también en la capital mexicana, donde un desconocido lo interceptó en un restaurante para preguntarle si era el fotógrafo que había huido de Veracruz y, antes de marcharse, le soltó: “Que sepas que aquí estamos”.
El crimen ha sacudido al gremio periodístico en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer esta profesión, así como a los habitantes de la Ciudad de México, una urbe considerada más segura que otras del país que son golpeadas de manera recurrente por el crimen organizado.