REFUGIADOS VERSUS TRABAJDORES CALIFICADOS

1-ALBERTO MESTANZA1-ALBERTO MESTANZA 1-ALBERTO MESTANZAALBERTO MESTANZA*

En muchos aspectos Canadá es un país muy particular. Es por ejemplo el segundo país más grande del mundo con una densidad poblacional de las más pequeñas. A diferencia de los Estados Unidos, tenemos dos idiomas oficiales, una provincia  independentista que se llama Québec y millones de personas  que han nacido en otros países que no hablan precisamente ninguno de estos idiomas; no obstante, Canadá es uno de los países más desarrollados en donde sus habitantes gozan de una alta calidad de vida en medio de una incontrastable e envidiable seguridad.

Para asegurar su desarrollo y competitividad, Canadá necesita más gente joven para reemplazar a su geronta población. En la actualidad el 41% de la misma está conformada por personas entre 25 y 54 años de edad, mientras que el 30% tiene más de 55. Durante las últimas décadas la política Canadiense en materia de inmigración ha estado centrada en atraer un promedio de 250 mil nuevos inmigrantes por año.  Durante el año 2015 el gobierno Conservador programó la entrada de 285 mil, de los cuales el 60% estuvo destinado a la denominada clase económica, 24% a la clase familiar y 10% a los refugiados. La clase económica está conformada fundamentalmente por trabajadores extranjeros, gente de negocios y trabajadores calificados.

Como sabemos, los problemas del medio oriente, -aquí lo relacionado a los refugiados de Siria-, han puesto en jaque a la comunidad internacional, especialmente a  países desarrollados como Estados Unidos y Canadá.  Como no podría haber sido de otra manera, Canadá no se quedó atrás y en medio de sus elecciones generales el asunto se convirtió en tema de campaña que terminó polarizando a sus contendores; por un lado, al renuente e insensible gobierno Conservador y, por el otro, a la promesa de cambio promovida por el líder del Partido Liberal, estrategia que le redituó una las victorias más aplastantes en la historia de este país. El triunfo, sin embargo, vino con la promesa de recibir a 25 mil refugiados, de los cuales casi la mitad ya se encuentran en territorio canadiense y el resto por llegar en los siguientes dos meses.

Mientras que la mayoría de los canadienses parecen estar de acuerdo con el compromiso adquirido, algunos sectores de la comunidad empresarial empiezan a preguntarse si este número elevado de refugiados podrían alterar el número de nuevos inmigrantes para el presente año, especialmente el de los trabajadores calificados que tanta falta les hace. Normalmente las  proyecciones son anunciados el 31 de octubre de cada año; sin embargo debido a las elecciones realizadas precisamente a fines del año pasado  dicho anuncio fue suspendido y se espera se den a conocer el 9 de marzo, con la presentación del presupuesto nacional.

Si tendríamos como base los porcentajes de pasado reciente, el promedio de refugiados  aceptados para este año seria precisamente de 25 mil, cifra que ya estaría cubierta  con los refugiados que ya se encuentran en Canadá y la parte de los que están por llegar muy pronto. Esperemos que el gobierno no reduzca la cuota tradicional de la clase económica,  especialmente de los trabajadores calificados que con su experiencia y capacidad contribuyen eficazmente al desarrollo del país.

Si el gobierno decide mantener la cuota de trabajadores calificados, entonces tendría que elevar a 300 mil en número de nuevos inmigrantes para el año 2016, lo que significaría  la cifra más alta en la historia de nuevos inmigrantes de Canadá, grave dilema si tenemos en cuenta que el nuevo gobierno pretende cumplir con sus promesas de campaña sin alterar su credibilidad.

 

* Analista político y consultor de inmigración certificado, peruano, radicado en Toronto.