Cuba – Estados Unidos: El cruce del Atlántico
y el choque de civilizaciones

YARILY PÉREZ*

Un concierto de cláxones salen desde los autos que se hallan varados en las calles sin poder continuar su rumbo. Conglomerado de personas reunidas en las esquinas esperando registrar con cualquier objeto a mano, el paso del convoy del presidente Obama por las calles habaneras.

Conmoción, calles bloqueadas, tránsito casi imposible y coros de altas voces que a veces ni se entienden. Mientras creen que se acerca, algunos vociferan el nombre de Obama dividido en sílabas para demorarlo más; alguna que otra de estas escenas puede parecer programada, pero me pregunto el por qué de la incredulidad que ronda las calles en torno al paso del presidente.

Lo cierto es que el pueblo cubano está conmovido con la visita, las calles están atiborradas de personas y todos comentan sobre el suceso, no se oye hablar de otro tema. Mientras que las cámaras no dejan de sonar sus obturadores y los periodistas no paran de tomar entrevistas, comentarios, y entre risas – gesto que jamás el cubano perderá – se discute sobre alguna que otra idea al respecto de las nuevas relaciones.

Mañana trascendente ante las palabras que Obama dirige desde el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso a la sociedad civil cubana; palabras que tienen gran impacto dentro de su programa de visita oficial y en las que expresa: “Estoy apelando a los jóvenes de Cuba, el futuro de Cuba tiene que estar en manos del pueblo cubano”. Luego como era de esperarse recibe ovaciones y continuaría su discurso parafraseando al Héroe Nacional José Martí: “Cultivo una rosa blanca”. Frase que puede ser interpretada desde muchos ángulos, pero que sin dudas cae como anillo al dedo, ante todas las actividades y acciones en aras de la normalización entre ambas lados del Atlántico.

Obama reconoció la historia que media entre ambos países, pero prosiguió que se negaba a quedarse viviendo con el fantasma del pasado. Sí, no se puede obviar la historia; existen lazos entre ambas sociedades, lazos que evidencian la relación entre poder y cultura, que si bien se distancian en cuanto maneras de pensar y actuar, se unen desde siglos atrás, que van desde la fundación de la propia sociedad estadounidense hasta estos días.

Antes de finalizar, dejó en claro que “Los EEUU no tienen la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba, los cambios dependen del pueblo cubano” Sin dejar de prever que para el futuro de las relaciones entre ambos países debe seguirse trabajando en ellas, sobre la base de relaciones cordiales y pacíficas.

De tal forma concluyó su intervención este martes 22 de marzo, y dirigiéndose minutos más tarde hacia la embajada de Estados Unidos en La Habana donde se encontraría con parte de la disidencia en la isla.

Sin duda alguna, es un hecho histórico que pone en alto los progresos logrados en el proceso de re-establecimiento de las relaciones entre ambos países; y que marca un hito dentro de las páginas que comienzan a escribirse en la nueva historia ahora no contada sino vivida entre Cuba y Estados Unidos.

 

*Filósofa, periodista, profesora e investigadora cubana. Colaboración especial enviada el 23 de marzo pasado.

**Foto corteccia de Albino Moldes