ASI LO VE VELEZ: Un censo más y… ¿a quién le importa?

1-Freddy VelezFREDDY VELEZ*

 

La cita en el centro cívico de Etobicoke era a las 7:00 de la noche del pasado lunes y para entonces solo estaban los cuatro oradores –especialistas en diferentes asuntos relacionados con datos y su recolección y una diputada provincial. Quien escribe y un mexicano recién llegado al país. Bueno, dos o tres de los organizadores. Nadie más.

Hubo que esperar que pasara una hora para empezar. Aparte de representantes de apenas tres medios hispanos, si habían una docena de miembros de la comunidad eran muchos.

La gente del Congreso Hispano Canadiense entregó pines con el logo del Censo 2016, pero no se vio a nadie de la entidad que administra la gran encuesta poblacional canadiense.

Y el tema era ese: la importancia de participar en el censo y lo crucial que son los datos que allí se recaudan.

La reunión, según dijo Fulvio Martínez, adscrito al Congreso Hispano-Canadiense- no tuvo mayores gastos. El salón se sacó prestado a la municipalidad, los conferencistas vinieron como voluntarios y alguien de su bolsillo pagó por unos pasabocas y los refrescos que al final resultaron sobrando.

Pero de alguna manera se perdió el tiempo y el esfuerzo.

Además, la cita sonaba tardía –como aquella vez que faltando meses para los Juegos Panamericanos esta misma entidad convocó a los hispanos y latinos para motivarlos a vincularse con  las justas –cuando el poco presupuesto para apoyar gestiones comunitarias desde el lado nuestro ya se había asignado.

En un error monumental de la gente del Censo –que hasta los canadienses de habla inglesa tomaron como verdad- se hizo creer que el 10 de mayo era el plazo último para llenar el  cuestionario del censo.

Y entonces es posible que muchos hayan pensado de la inutilidad de ir a una jornada así.

Si, tiene razón la diputada provincial Cristina Martins cuando dice que la información que Estadísticas Canadá cada cinco años en esta encuesta es materia prima para que los encargados de diseñar políticas públicas basen sus decisiones. Una escuela nueva en tal vecindario; más ayuda en temas de vivienda para tales zonas de una ciudad donde hay hacinamiento o quizás el cambiar el rumbo en la expansión de servicios de transporte público masivo de acuerdo al crecimiento demográfico suburbano.

También interesante lo dicho por la ex ejecutiva bancaria Fabiola Sicard; que el censo sirve y mucho a las empresas privadas, a las grandes y a las privadas y que incluso sirve –según lo reafirmó el experto en mercado étnico  Bobby Sahni, cofundador de Ethnicity,  para que las comunidades demuestren su capacidad de compra e induzcan cambios en los productos y los servicios que se ofrecen –dinamizando las economías de esas comunidades.

Y de acuerdo, totalmente con Víctor García ahora profesor de análisis de datos en el programa de maestría en negocios de la Universidad de York: hay que distinguir lo prioritario, de lo urgente de lo bonito, cuando se trata de fijar derroteros tomando como base la información estadística –como la que sale de encuestar a más de 30 millones de canadienses.

Razón tuvo también Fulvio Martínez cuando pidió que se exija que la información resultante sea accesible de forma gratuita y no pagando por parte de cualquier ciudadano.

Pero, lo que me parece crucial es: ¿a quién le importa el censo y quién lo llena?

Parece ser que ni siquiera a la entidad que lo hace, pues a sabiendas que las comunidades  mal llamadas étnicas históricamente son las que menos interés han demostrado en hacer la tarea, Estadísticas Canadá no destina presupuesto para comunicaciones. Tenían apenas dos funcionarios en esa función esta vez y ninguno de habla hispana; y  tampoco invierten  para llevar el mensaje a esas comunidades vía los medios y entidades comunitarias.

Dejar esa obligación únicamente en los inmigrantes no es justo. Todos somos canadienses, pagamos impuestos y necesitamos que cuando se haga el censo se informe con anticipación y se eduque a los que tiene que llenarlo para obtener el resultado que todos queremos: un país más incluyente, más justo socialmente, un mejor país.

*Editor de Correo Canadiense. Colombo-canadiense, periodista, radicado en Toronto.