Como mujer, no festejo ni me alegro.

Monica Percivale
Monica Percivale

MONICA PERCIVALE*

Hilary Clinton hizo historia la semana pasada al ser nominada como la primera mujer candidata a la presidencia por un partido mayoritario en los Estados Unidos. La tecnología de los efectos especiales nos mostro una Hilary emergiendo detrás de cristales rotos simbolizando la ruptura del metafórico cielo de cristal que históricamente ha controlado el avance de las mujeres hacia la igualdad. Impresionante muestra de mercadeo publicitario, que sirvió de base al discurso de aceptación de su nominación. Los próximos cuatro meses serán de ardua lucha para Hilary Clinton, en su intento por hacer historia nuevamente y ser elegida Presidenta, lo cual en caso de suceder solo significaría que la tierra de la libertad y la igualdad de oportunidades está siguiendo los pasos de Argentina, Chile, Alemania, Canadá, Burundi, Indonesia, Liberia, Sri Lanka, Filipinas y más de cuarenta países que han elegido mujeres a la presidencia. Que significa para la lucha por la igualdad de géneros que Hilary Clinton haya sido nominada, o que resulte electa presidenta, la realidad tristemente nos muestra que no significa nada; tal como nada significo en la vida de los afroamericanos las dos presidencias de Barack Obama. Las condiciones de vida de dicha comunidad han permanecido en el mismo deplorable estado en el que se encontraban antes de su triunfo, o peor aun hoy se enfrentan a una violencia policial sistémica que parece no tener fin. Hilary Clinton, pertenece a la clase privilegiada de mujeres que como tantas otras,llego a la escena política de la mano de su esposo, es una mujer blanca que goza de una educación universitaria, y que la historia en tonos pastel de su origen humilde que conto en la nominación no alcanza para bajarla de escala social, o arrimarla a los millones de mujeres que sufren la discriminación de ser mujeres todos los días, esas a las que la idea del cielo de cristal no las afecta porque lo que ansían no es la gerencia de una empresa ni mucho menos la presidencia de un país sino poder erradicar la violencia, la miseria y la falta de educación de sus vidas y de las de sus hijas. Como mujer lamento que exista la posibilidad de que una mujer resulte electa presidenta de los Estados Unidos, porque es un argumento de slogan para vendernos la falsa idea de que la lucha por la igualdad está dando resultados. Para saber si eso es cierto debemos prestar atención a las cifras de mujeres en refugios transitorios, o durmiendo en la calle, o peor aun aquellas que todavía duermen al lado de sus agresores; en la cantidad de niñas forzadas a la trata, todos los días en todo el mundo, aun en aquellos países gobernados por mujeres.

*Periodista y trabajadora social, uruguaya, residente en Toronto.