Soy mi freno, autogoles…

LUZ DANNY MORENO*

 

En unas tutorías a una joven en aprendizaje de otro idioma, ella, muy tensa, rompió en llanto en la segunda sesión. Al preguntarle dijo: “creo que no soy buena para recordar, no se me queda nada, soy mala para esto, todo lo olvido”.

 

Identifiqué pensamientos de generalización que impiden llegar a la raíz del asunto, éstos reforzaban su malestar y frustración. Le indagué más: ¿a qué te refieres con que no se te queda nada?, ¿qué es lo que no recuerdas?, ella respondió: el vocabulario, la forma de hacer preguntas, nada, insistió.

 

Continué, ¿cuánto hace que estás viendo este idioma?, ella dijo que desde el bachillerato en un nivel básico y ahora en la universidad.

 

De nuevo pregunté: ¿para qué estas tomando estas tutorías?. Ella manifestó, para pasar la prueba de aptitud en la Universidad; ¿qué deseas lograr con ello? entender, saber más; ¿qué te motiva para tomarlas? darme cuenta de que puedo, y superar este requisito; ¿para cuándo deseas lograrlo y qué nivel deseas alcanzar? Para dentro de unas semanas, deseo entender una conversación y aprender más vocabulario. Pronto dejó de llorar. Seguidamente cuestioné más, ¿qué recuerdas del idioma hasta ahora? cómo saludar y frases cortas, ¿qué podrías hacer para empezar a recordar? aprender por semana 20 palabras nuevas, repasar cada sesión y dedicar una hora dos veces por semana, además de las sesiones, ¿por dónde comenzarías? aprendiendo más vocabulario, reconoció, ¿cómo vas a reconocer el avance? evaluando en cada sesión, además, si recuerdo más palabras y puedo generar preguntas.

 

En el tercer encuentro, tenía 30 palabras nuevas, formulaba preguntas, comprendió usos gramaticales, generó diálogos. Al cierre, decidí averiguar preguntándole ¿qué avances había tenido? y evidencio más vocabulario y comprendo mejor. Las estrategias asumidas de manera propia de acuerdo a su tiempo estaban funcionando. Así, su motivación se incrementó, la impulsó a continuar trabajando con más dedicación y entusiasmo. Juanita considera hoy, que así llegará en el tiempo establecido a presentar su prueba de conocimientos con buenos resultados.

 

Comprobamos como los pensamientos limitan, como Robert Dilts plantea con su “Cambio de creencias limitadoras por potenciadoras, para lograr propósitos claros”. Ellis “creencias irracionales “ y  la Terapia Cognitiva Ellis (1962) y Beck (1967).

 

“Si me doy cuenta, puedo impulsarme, si no, me vuelvo mi propio obstáculo”

 

*Psicóloga colombiana, maestra en coahcing personal y de negocios.

 

 

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