¿Alguien sabe, de verdad, cuántos somos?

Parece un tema destinado a no resolverse nunca o al menos a permanecer como un porfiado signo de interrogación que nadie –hasta el momento- parece atreverse a responder satisfactoriamente. Pero es importante indagar, consultar fuentes serias, aspirar a obtener resultados convincentes y, sobre todo, no resignarnos a imaginar (mal) lo que deberíamos saber bien.

Ya en la Edición 2018 del curso School4Civic, organizado por el Hispanic Canadian Heritage Council con el apoyo del Latin American Studies de la UofT, una presentación preparada por la organización Latin@s en Toronto planteó un debate que se repitió este año con renovado interés.

En la última sesión del curso que, ha tenido un éxito rotundo, se trataron dos temas incómodos y a los que con frecuencia se deja de lado.

El primero de ellos: cuántos somos. Cuál es el porcentaje real de personas de origen latinomericano en Canadá o, lo que es lo mismo, qué tamaño e importancia relativa tiene nuestra comunidad .

El segundo, si nuestra participación política y cívica es o no la que cabría esperar.

Acerca del segundo punto y dado que estamos entrando de lleno en el período pre-electoral, nos proponemos referirnos en próximas notas. Se trata de un tema complejo, que no tiene respuestas sencillas y no admite ser tratado con liviandad.

Para tratar el primer punto, quizás sea necesario, esquematizar tres escenarios clave: lo que se idealiza, lo que se sabe, lo que se reclama.

Lo que se Idealiza

Ha sido común, en nuestra comunidad, imaginar que la población de origen latinoamericano o la población hispanohablante de Canadá está entre las numéricamente más importantes o que, al menos en las grandes ciudades como Toronto o Montreal, eso es verdad. Esa idea ha surgido, en general, de un error metodológico: pensar que los porcentajes de crecimiento que se dieron en los primeros años del presente siglo son extrapolables al período siguiente.

Por otro lado, a esa sensación se le suma la creencia de que los integrantes de la segunda o la tercera generación deberían sentirse latinoamericanos y que cuando se los invita a autodefinirse, lo hacen de acuerdo a lo esperado.

Lo que se sabe

En cuestiones estadísticas, mal que les pese a nuestras ilusiones, lo que se sabe es lo que las estadísticas indican hasta que las mismas estadísticas indiquen otra cosa.

En este sentido, sabemos que la llegada de nuevos inmigrantes hispano/latinos en las dos últimas décadas ha sufrido un proceso de desaceleración pronunciado, y dado que la llegada de personas de otros grupos es mayor, se puede deducir que, en términos porcentuales, nuestra comunidad es mucho menor a lo que las idealizaciones promueven.

Para Statistics Canada, una institución cuyos integrantes están especializados en recoger datos, analizarlos y proyectarlos, y en cuya tarea se basan todas las políticas públicas del país, la población de origen latinoamericano de Canadá es algo así como el 2% del total y para el caso de Toronto, podríamos ser el 2.5%… y poco más.

Lo que se reclama

Algunas organizaciones de nuestra comunidad han planteado, tras haberse conocido los resultados del Censo 2016, que deberíamos ser más y, atendiendo esta inquietud, Statistics Canada ha prometido retabular sus datos y dar a conocer el resultado en los próximos días.

¿Cuál podría ser el origen del error, en caso de que lo hubiera?

No lo sabemos, por supuesto…y deberemos esperar algunos días más.

En tren de aventurar razones, podríamos pensar que en el resultado podría estar incidiendo el hecho de que desde hace varios años Canadá ha sustituído el Censo por muestreos no del todo confiables… Y también cabría sospechar que de haber una diferencia entre los datos ya conocidos y los que se esperan, ésta tenga que ver con un porcentaje indeterminado de chicos y chicas de “segunda generación” que cuando se les pide que se autodefinan, prefieren, por alguna razón, no tildar la casilla “latinoamericano”…

Si ese fuera el caso (y no sabemos si lo es) tendríamos un nuevo problema a dilucidar: ¿Por qué?