Por: EQUIPO EDITORIAL

Entre el martes 2 y el sábado 6 de julio se estarán definiendo las semifinales y el tercer y cuarto puestos del 8ª Campeonato Mundial de Fútbol Femenino que se está celebrando en Francia. Y el domingo 7, en el Parc Olympique de Lyon se jugará la final que definirá el segundo y el primer puesto.

130 federaciones afiliadas a FIFA participaron del proceso clasificatorio que determinó las 24 selecciones que finamente accedieron al torneo y, según los especialistas, el fútbol de mujeres, al carecer de la agresividad y el juego trabado que caracteriza al fútbol masculino, está alcanzando mayor plasticidad y por ende logrará en pocos años ser, como espectáculo deportivo, de mayor interés.

Sin embargo y a pesar de que los principales medios de prensa del mundo le han dedicado algo más de espacio que a las ediciones anteriores, el público en general no ha podido saber que han habido encuentros apasionantes (como el que determinó el triunfo de China frente a Sud África), derrotas sobre la hora (como la sufrida por la selección australiana ante la de Italia), triunfos aplastantes (como el 12 a 0 de las estadounidenses frente a Indonesia), empates épicos (como el de Argentina con 3 goles agónicos e inolvidables en los últimos 5 minutos del partido frente a Escocia), ausencias inesperadas, como la de Ada Hebergber ganadora del balón de oro 2018 que rechazó participar en 2019 y se plantó ante la federación noruega exigiendo respeto y un trato igualitario a la selección masculina, o atajadas memorables, como la del penal detenido por la arquera argentinaVanina Correa, que en su vida normal trabaja como cajera de un supermercado.

Es que en los 10 últimos años la presencia de las mujeres en las noticias deportivas ha pasado de un escandaloso 4% diez años atrás a un deprimente 6% hoy, algo que, a todas luces sólo puede estar justificado en el androcentrismo y la discriminación dominantes en los medios de prensa y en especial entre los periodistas deportivos.

Esa situación vergonzosa no sólo es injusta con las mujeres deportistas sino que además es injusta con el público. El direccionamiento de la información y el filtro que realizan los periodistas nos impiden disfrutar de los avances y los logros de la mitad de quienes en el mundo se dedican al deporte.

Por esa razón en Correo, como parte de los cambios que nos hemos propuesto para esta nueva etapa, comenzaremos a considerar a las mujeres en el deporte en pie de igualdad con los deportistas masculinos. Es una promesa.

Lois es una conocida reportera que fue capaz de desempeñar tareas típicamente masculinas en una época en la que las mujeres aún estaban limitadas a la esfera doméstica y totalmente apartadas de la esfera pública. Y si bien se trata obviamente de un pseudónimo utilizado por alguien que no desea ser reconocido/a, en Correo estamos orgullosos de sus colaboraciones.