¿Quién pedirá disculpas o se avergonzará por haberse apresurado?

MIT researchers cast doubt on Bolivia election fraud, se leía en la primera página de la edición del 27 de febrero del New York Times.
Ese mismo día en The Guardian, sus lectores, entre las novedades sobre el coronavirus y las viscitudes de los prícipes rebeldes, se encontraban con una novedad inesperada: “No evidence of fraud in Morales poll victory” say US researchers.

Mientras tanto el medio de prensa de mayor alcance en nuestra lengua, El País, de España, destacaba: Un estudio de especialistas del MIT no encuentra evidencia estadística de fraude en las elecciones de Bolivia – La conclusión del documento contradice el informe de la OEA sobre el resultado de votos en los comicios de octubre que daban por ganador a Evo Morales.

Durante varios días, se multiplicaron en la prensa mundial y en los websites de organizaciones internacionales como Common Dreams titulares similares en los que la perplejidad se sumaba a una semi- indignación: ‘The OAS Has a Lot to Answer For’: New MIT Study Disputes Key Claim That Paved Way for Right-Wing Coup in Bolivia – The Organization of American States “greatly misled the media and the public about what happened in Bolivia’s elections.”.

Ocurre que bajo el título “Bolivia dismissed its October elections as fraudulent. Our research found no reason to suspect fraud” el Washington Post había publicado el día 26 un extenso estudio (el más completo y detallado de todos los conocidos hasta el momento), realizado por los especialistas en integridad electoral Jack Williams y John Curiel del Election Data and Science Lab del Massachusetts Institute of Technology, que concluye que “no hay ninguna evidencia estadística de fraude en las elecciones presidenciales del pasado octubre en Bolivia”.

Según se lee en la introducción al estudio, The media has largely reported the allegations of fraud as fact. And many commentators have justified the coup as a response to electoral fraud by MAS-IPSP. However, as specialists in election integrity, we find that the statistical evidence does not support the claim of fraud in Bolivia’s October election.

Quienes en aquel momento pusimos en duda la veracidad del informe de la OEA que ofició de único sostén de un golpe militar que evidentemente contaba con el mismo tipo de apoyo con el que en el pasado contaron todos los ataques a las instituciones democráticas en nuestros países, no podemos sorprendernos de que ahora surjan evidencias que desnuden la infamia de lo que se usó como excusa para deconocer un resultado electoral.

Décadas atrás esos procedimientos fueron de uso común en todas las instancias en las que los tanques y los uniformados salían a la calle en defensa del libre mercado y en nombre de las mismas democracias que avasallaban, dispuestos a voltear gobiernos elegidos libremente.

La novedad esta vez fue que las fuerzas armadas bolivianas sólo tuvieron que esperar a que civiles desbocados que decían estar inspirados por Dios hicieran la parte realmente criminal y sucia del trabajo.

Y lo nuevo ahora es que existen instituciones independientes y de prestigio, como en este caso el M.I.T., que se permiten investigar con objetividad e informar con seriedad… y lo hacen en inglés y desde el centro mismo del stablishment…lo que por cierto ayuda…

De ese modo la verdad llega con más facilidad a los titulares de los medios de prensa de alcance global y aunque con cierta demora crucial, se va abriendo paso.

Pero desde este sencillo editorial de una pequeña publicación de la comunidad hispanohablante de Toronto, uno puede (y debe sentir la obligación de) preguntarse ¿y ahora qué?

Quienes se apresuraron a reconocer la legitimidad de un Golpe de Estado racista y neocolonial en contra del primer Estado Plurinacional de nuestro continente… Quienes le dieron la enhorabuena al Golpe militar antes aún de que se hubiera consumado y mientras los primeros cadáveres estaban aún tibios ¿qué harán o que dirán ahora?

¿Quién pedirá disculpas y derramará alguna lágrima limpia en nombre de las mujeres y los hombres honorables, sacrificados y dignos, casi todos ellos mestizos, indígenas y pobres, que murieron?