Reclamos por justicia racial y fin de la brutalidad policial

En cada uno de los 50 estados de los EEUU y en muchos otros países han brotado protestas por el terrible asesinato de un hombre negro de 46 años llamado George Floyd, por la policía de la ciudad de Minneapolis.

A pesar de la novedad e intensidad de las protestas, la brutalidad policial en contra de la comunidad negra en los EEUU no es cosa nueva. Las protestas también nos recuerdan otros casos recientes, como la muerte de Breonna Taylor, de 26 años, que murió a causa de disparos de la policía mientras dormía en su casa este último mes, o la muerte de Ahmaud Arbery de 25 años, que fue perseguido y asesinado por dos hombres blancos mientras trotaba por su domicilio en febrero.

A pesar de que los EEUU están recibiendo mucha atención alrededor de este tema, hay que recordar que Canadá no es inmune al racismo. En este país, los negros e indígenas han peleado en contra del racismo sistémico a lo largo de varios siglos.

Hace unas semanas, durante un periodo de 10 días, y en mitad de la pandemia de COVID-19, en la ciudad de Winnipeg 3 jóvenes indígenas murieron a manos de la policía: Eishia Hudson, de 16 años, Jason Collins de 36 años y Kevin Andrews de 22 años.

El jueves 4 de junio, Chantel Moore, joven indígena de 26 años, fue muerta a tiros por la policía después de que la familia llamara para efectuar un “wellness check” (un pedido para verificar si una persona está bien por cuestiones de salud física o mental). Desafortunadamente la historia de Chantel no es inusual. Cando la gente negra llama a la policía solicitando ayuda por razones de salud mental, el servicio que reciben es violencia y muerte. Recientemente, un joven negro de 26 años, D’Andre Campbell fue baleado por la policía después de que la familia llam’o al 911 para recibir ayuda por razones de salud mental. También hay una investigación en proceso a los policías involucrados en el caso de Regis Korchinski-Paquet, en la ciudad de Toronto, una joven de 27 años, que en circunstancias similares (la familia había llamado al 911 solicitando ayuda por razones de salud mental), falleció al caer del balcón. Y en el mismo mes, esta vez en London, un joven de 27 años llamado Caleb Tubila Njoko también falleció después de que la madre llamara a la policía para recibir ayuda. El también murió al caer del banco mientras interactuaba con la policía.

Hay algo que es patentemente obvio y es que la policía le falla a las personas negras e indígenas en Canadá, y esta es la causa de las docenas de marchas y protestas que también están ocurriendo en este país para demandar justicia racial.

Reporte tras reporte quedan documentadas las tragedias humanas que han vivido las personas negras e indígenas a causa de los servicios policiales en Canadá. En relación con las personas indígenas, una comisión federal, denominada “Comisión de Verdad y Reconciliación” (Truth and Reconcilliation Commssion) iluminó las atrocidades en las llamadas escuelas “residenciales” a lo largo del país, en las cuales niños fueron abusados, violados o asesinados a través de décadas antes de que esas prácticas fueran frenadas. Hubo otra comisión importante, que investigó las muertes y desapariciones de docenas de mujeres y niñas indígenas, que fueron prácticamente ignoradas por las instituciones policiales por décadas. A pesar de estos informes y los datos encontrados, todavía las recomendaciones aceptadas por el gobierno canadiense no has sido puestas en función.

El racismo anti-negro en Canadá también está bien documentado:
• La Comisión de Derechos Humanos de Ontario presentó un informe en el 2018 que establece que las personas negras en esta provincia tienen 20 veces más posibilidades de ser baleados por la policía que el resto de la población
• Según los números del Ministerio de Estadísticas de Canadá, que realizo un reporte titulado “La población negra canadiense: educación, trabajo y resistencia”, 7 de cada 10 personas negras canadienses que tienen una licenciaturano ejercen una labor acorde. Otro ejemplo: en 2016 la tasa de desempleo de los canadienses negros era del 9.2% comparada con el 5.3% del resto de la población.
• En el sistema educacional, los estudiantes negros tienen resultados y expectativas mas bajas y son empujados fuera del sistema de educación pública a niveles más altos. También es cierto que los estudiantes negros son tratados de manera diferente a nivel disciplinario y que esto empieza ya en la niñez, como fue el caso de una niña de 6 años y apenas 21 kilos que fue esposada por 28 minutos de las muñecas y los tobillos en una escuela por la policía de Mississauga.

Activistas, líderes comunitarios y académicos reclaman hoy en día que se reduzcan los fondos a los servicios policiales, los que históricamente se han vistos privilegiados frente a otros servicios sociales, como la vivienda, la salud pública y la salud mental. Muchos denuncian que la policía esta brindando servicios para los cuales no tiene el entrenamiento ni la disposición que aseguren un nivel de servicio apropiado, y que no saben brindar ayuda los grupos más excluídos. Si el sistema no funciona para un segmento de la sociedad hay que volver a pensar en cómo reconstruirlo, demanda ya mucha gente.

El racismo anti-negro es un problema global, que también se ve en Latinoamérica y el Caribe y muchos ya lo conocemos. Pero es un problema en cuya solución todos debemos participar porque nuestras demandas sociales nos mantienen unidos. Un dato que no muchos conocen, es que fueron activistas negros de Derechos Humanos quienes posibilitaron que muchos de los inmigrantes que hoy viven aquí puedieran entrar al país.

Antes de la década de los 1960’s Canadá mantenía políticas que impedían la entrada al país de personas que no provinieran de países europeos. Personas de Latinoamérica, África y Asia no podían aplicar. Solamente a través del trabajo de activistas negros canadienses, descendientes de esclavos de EEUU escapados a Canadá el siglo anterior, fue que se iniciaron las demandas que llevaron a los cambios por cuales muchas personas hoy pueden llamar a Canadá su hogar. En ese momento ellos llevaron adelante esa lucha por convicción, y necesitamos hoy en día tomar la misma postura y reclamar que los derechos de todos sean respetados, porque de nos ser así los derechos de nadie tendrían valor.


Janelle Brady es docente con especialización en anti-racismo, investigadora, activista y organizadora comunitaria. Estudia en el Ontario Institute for Studies in Education donde está terminando su doctorado, y donde es Coordinadora para el Centre for Integrative Anti-Racism Studies (CIARS). También enseña Sociología en George Brown College.

Matias de Dovitiis es politólogo y activista en la comunidad latinoamericana de Toronto. Es secretario principal del edil de la Ciudad de Toronto, Anthony Perruzza. Es graduado de la Universidad de Toronto y tiene un Maestría de la Universidad de Alberta.