Las secuelas de la pandemia

Después de nueve meses de pandemia del coronavirus y con varias oleadas de casos en Canadá que han cobrado la vida de 12 mil 325 personas, hasta el 2 de diciembre, las autoridades de salud siguen exhortando a la población a salir sólo lo necesario, usar cubrebocas, lavarse las manos con frecuencia y mantener la sana distancia.

Mientras los ministerios de salud federal y de las provincias trabajan en la coordinación del plan de distribución de la vacuna contra el COVID-19, la población sigue adaptándose a la nueva realidad que al parecer se prolongará al menos hasta la primera mitad del 2021.

A su paso, la pandemia y su consecuente aislamiento ha dejado varias secuelas. Algunas son visibles como el golpe a la economía y la afectación del sistema educativo. Otras, en cambio, son menos visibles porque se dan en el ámbito de lo privado, como el aumento de las tareas domésticas –en su mayoría realizadas o coordinadas por las mujeres—, y el incremento en los casos de violencia doméstica.

Correo Canadiense dedica en este número un espacio para reflexionar acerca del papel de las mujeres-madres dentro del hogar durante la pandemia como educadoras, amas de casa, trabajadoras, cuidadoras de niños pequeños o adultos mayores.

Un grupo de mujeres mexicanas redactó un Manifiesto de Madres en Pandemia en donde critican la “maternidad idealizada” y reivindican una colectividad de madres en donde se apoyan las unas a las otras y no se exige ser “supermamás”, pero sí mucho respeto y colaboración por parte de la pareja.

Sirvan estos días de confinamiento para reflexionar al respecto y ayudar a quien pueda necesitarlo. En estos días de encierro y de mayor uso de los servicios en casa, es necesario reorganizar las tareas domésticas para conservar un equilibrio emocional familiar.