Cultura, vida, esperanza y biodiversidad en la postpandemia

Debemos mirar con optimismo al futuro, pues al parecer después de tantos meses inmersos en la terrible problemática de la pandemia de la Covid-19, nuevas luces de esperanza se avizoran, en momentos en que el proceso de inmunización comienza a alcanzar niveles superiores, aunque todavía falta un poco para esa mejoría.

Recientemente, las autoridades informaron que los canadienses que han sido vacunados con una dosis contra la Covid-19 podrán compartir con sus familiares y amigos cercanos en actividades al aire libre durante los meses de verano, y para el mes próximo casi todos los que vivimos en este país ya habremos accedido al menos a una dosis de dicho fármaco preventivo, lo que permitirá establecer medidas más flexibles que regulen nuestras vidas, sin descuidarnos.

Este es un momento para reflexionar sobre cómo nos vamos a comportar en el nuevo escenario, y en ocasión de celebrarse este 22 de mayo el Día Mundial de la Biodiversidad, con más razón aún debemos pensar en todo lo que hemos hecho como seres humanos en los últimos años y que de una forma u otra ha contribuido a contaminar nuestra casa grande: el planeta Tierra.

Poco más de un año después del comienzo de la pandemia, siguen vacíos los medios de transporte colectivos y en lugar de encontrarnos por las calles rodando las tazas vacías de café y otros objetos utilizados en nuestra vida cotidiana, hallamos ahora mascarillas usadas por los transeúntes que una vez utilizadas las lanzamos prácticamente en cualquier lugar.

Al respecto, medios locales de prensa reflejaron recientemente las palabras de la directora ejecutiva de la Junta de Comercio de la Región de Toronto, Jan De Silva, quien señaló que las vacunas y las reaperturas en otras ciudades sugieren que se acerca el día en que los habitantes de Toronto se reincorporarán a sus tareas normales.

Sin embargo, la funcionaria describió un nuevo lugar de trabajo híbrido pospandémico, que incorpora una colaboración cara a cara cuidadosamente orquestada con elementos de trabajo remoto, como la asistencia flexible a la oficina y reuniones limitadas.

Este regreso a lo que algunos denominan “nueva normalidad” tendrá lugar en un escenario donde primen decisiones cautelosas, con la mira puesta en la necesidad de no regresar al cierre total o parcial que sufrimos antes.

De acuerdo con reportes de las autoridades, desde hace varios meses un grupo de trabajo integrado por decenas de líderes empresariales comenzó a trabajar con la junta de comercio, preparándose para el regreso de la fuerza laboral a sus puesto e investigando lugares que reabrieron de manera segura antes de Toronto, tanto en Estados Unidos como en Australia, Singapur y Hong Kong.

Según sus experiencias, dijo De Silva, es probable que solo entre el 25 y el 30 por ciento de los trabajadores de oficina de Toronto regresen a sus escritorios en los primeros 60 días de reapertura, lo que será apenas el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas.

El área de Toronto en los últimos meses ha sido un ejemplo para muchas otras regiones de que a pesar de todo, la vida continuó: se sucedieron numerosos festivales culturales, eventos de confraternización en la comunidad, campañas de vacunación encabezadas por líderes comunitarios, festivales de cine y otros acontecimientos, casi todos virtuales, pero que demostraron la vitalidad de nuestra gente y la esperanza de un mundo mejor.

En la medida en que mejoren las condiciones sanitarias, y cumpliendo las regulaciones que aprueben las autoridades federales, provinciales y de Toronto, volveremos poco a poco a la nueva normalidad, una nueva fase en que el cuidado al medio ambiente y a nosotros mismos será un elemento de primer orden. Hagamos ese compromiso por estos días, en el marco de las celebraciones por el Día Mundial de la Biodiversidad.