A inicios de la pandemia de la Covid-19 la población pediátrica no ocupó el centro de atención precisamente porque se le dió prioridad a los adultos mayores y personas con enfermedades asociadas, el grupo que más muertes ha presentado en todo este tiempo. Sin embargo, la vista vuelve ahora sobre los más pequeños de casa que, en muchas naciones incluyendo Canadá, se han convertido en una de las poblaciones más expuestas a padecer la enfermedad.

Una nota del sitio de CTV News destaca la intervención de la directora de la Agencia de Salud Pública de Canadá (PHAC), Dra. Theresa Tam, la cual afirmó que los canadienses menores de 12 años ahora representan el mayor número de nuevas infecciones por Covid-19.

En una conferencia de prensa en Ottawa, la especialista dijo que los menores contabilizan más del 20 por ciento de los casos diarios, a pesar de que solo representan el 12 por ciento de la población del país.

Esta situación ha girado las tornas en la nación, si bien es una situación entendible al ser los menores el grupo poblacional menos vacunado en todo el orbe. Según PHAC, hay aproximadamente 4,3 millones de niños canadienses menores de 12 años que no están vacunados.

Si bien Canadá ordenó 2,9 millones de dosis de la vacuna de Pfizer para niños, aún está pendiente la aprobación de los reguladores.

Efectos en los niños

La Covid-19 para los niños es un enemigo silencioso que puede ocasionarles serios problemas de salud.

Estudios realizados en varias naciones han detectado que luego de padecer la enfermedad resulta frecuente encontrar afectaciones psicológicas, cardiovasculares, neurológicas, renales, intestinales y pulmonares en los pequeños.

Una investigación divulgada por el Ministerio de Salud Pública de Cuba destaca que entre estas secuelas las más comunes resultan las afecciones cardiovasculares como la miocarditis (inflamación del músculo cardiaco) y la pericarditis (inflamación de la capa exterior que recubre el corazón), hipertrofias de ventrículos, sudoraciones profusas, hipertensión arterial y arritmias, presentes incluso en los infantes más pequeños.

Además, se han descrito algunas alteraciones neurológicas y dentro de ellas se ha visto la encefalitis (inflamación del encéfalo).

Los especialistas destacan también que el virus supone un cambio en la vida de los menores de edad al verse ingresados en un hospital y en algunas ocasiones separados de sus familiares debido a su condición clínica; algunos de ellos luego manifiestan excitabilidad, miedos, falta de concentración y otras alteraciones psicológicas.

El cuidado de nuestros niños debe mantenerse entonces como prioridad al interior de cada hogar. La nueva normalidad debe traer esperanza para ellos también y esa responsabilidad es de todos.