Tras el filtro: la realidad de Instagram

Instagram tiene más de 1.221 millones de usuarios activos en un mes. A esta cifra de por sí impactante se suma el hecho de que la mayoría de estos usuarios tienen 34 años o menos lo que hace referencia a un público joven y adolescente. Pero, ¿qué se esconde detrás de esa pared de fotos felices, de éxitos, belleza y aesthetic colors?

Global News publicó recientemente un artículo que aborda los casos particulares de 3 personas que trataron de encajar en los estándares, muchas veces surrealistas, que podemos encontrar en infinidad de cuentas de la plataforma. Las consecuencias fueron severas para cada uno de ellos: trastornos alimenticios, depresión.

Estas historias se viven cada día en todos los rincones del mundo pues las redes sociales se han convertido en una especie de realidad alternativa dominada por los llamados “influencers” que se encargan de dictar las tendencias y estilos de vida que miles de usuarios intentan replicar.

Esta presión por encajar en perfectos moldes preestablecidos no ha hecho más que disparar los problemas de salud mental y física de muchos jóvenes que se sienten incapaces de emular los estilos de vida o el aspecto físico “adecuado”.

Un estudio de Statistics Canada publicado en marzo de 2021 encontró que hasta el 14 por ciento de los canadienses de 15 a 64 años informaron sentirse ansiosos, deprimidos, frustrados, enojados o envidiosos de la vida de los demás como resultado del uso de las redes sociales.

Esos sentimientos eran más frecuentes entre los canadienses más jóvenes de 15 a 34 años, según refleja Global News en su artículo.

La “realidad” de Instagram está tan interiorizada y se asume como tal que a veces puede ser difícil diferenciarla con la vida real.

No es casualidad que casi nadie suba una foto sin editar o sin un filtro. Sin embargo, a pesar de que la mayoría lo hace, asume como reales las imágenes que consume de otros usuarios.

Esta especie de juego del engaño puede resultar muy peligroso ya que impulsa comportamientos poco saludables (dietas extremas, ejercicios de riesgo, etc.). Por ejemplo, chicas y chicos normales o con algún complejo físico pueden sentirse muy mal si comprueban lo alejados que están de estereotipos de belleza creados.

Experiencias positivas

En medio de la pandemia se han posicionado en Instagram varias tendencias que abogan por cambiar este dominio exclusivo de la perfección. El movimiento del body positivity impulsa precisamente compartir imágenes auténticas de personas felices con su cuerpo sin importar su peso o condición.

El movimiento va de aceptarse tal cual y amarse sobre parámetros sociales. En ese sentido y en los meses de cuarentena se compartieron millones de publicaciones libres de filtros y maquillajes de personas viviendo sus vidas normales y no por ello menos especiales.

Acercarnos a las redes sociales con ojo crítico puede ser un reto, especialmente para los más jóvenes, pero no debemos olvidar que no se trata de buscar aceptación sino de compartir con quienes apreciamos experiencias significativas que nos hagan felices.