Un año más apostando por la reconciliación y por sanar las heridas

Mary Simon, gobernadora general de Canadá, recordó en el Día Nacional de los Pueblos Indígenas que aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, todavía queda mucho trabajo por hacer mientras recorremos el camino de la reconciliación.

La fecha, una importante efémeride nacional, representa una herida aún presente en la nación, pero demuestra además la voluntad por sanarla.

“Todos abordamos la reconciliación desde diferentes perspectivas, y su definición es fluida dependiendo de a quién le preguntes. Sin embargo, es importante que nos comprometamos con un diálogo continuo y abierto, y que demos cabida a los puntos de vista de todos”, significó la gobernadora en un mensaje a la nación a propósito de la fecha celebrada el 21 de junio.

“Como mujer Inuk, estoy orgullosa de que los pueblos indígenas cuenten sus historias. Nuestra historia colectiva no se puede contar sin las voces indígenas. Y no se puede contar sin algunas conversaciones duras. Los hallazgos recientes de tumbas anónimas en muchas comunidades nos hicieron detenernos a considerar el impacto de las escuelas residenciales. Pero a través del dolor, he visto a canadienses de costa a costa abrir sus corazones y mentes porque quieren ser parte de la reconciliación y el proceso de sanación”, destacó Simon en su mensaje.

De costa a costa el país reconoció a sus primeros pobladores con una amplia gama de actividades entre las que sobresalió la Ceremonia del amanecer en Nathan Phillips Square.

Este año, la Ceremonia del Amanecer fue dirigida por el élder Garry Sault de Mississaugas de Credit First Nation y contó con una ceremonia tradicional del agua y enseñanzas de Knowledge Keeper Kim Wheatley y tambores tradicionales de Young Creek Drummers.

El Día Nacional de los Pueblos Indígenas se proclamó por primera vez en 1996 para celebrar el patrimonio único, la diversidad y las valiosas contribuciones de las Primeras Naciones, los Inuit y los Métis en Tkaronto y en toda Turtle Island para ayudar a construir relaciones más sólidas con las comunidades indígenas, arraigadas en el respeto y la comprensión mutuos.

 También es un momento para recordar las tumbas anónimas en todo el país que continúan recuperándose y llorar a aquellos que nunca regresaron a casa de las escuelas residenciales, así como también renovar el compromiso de trabajar activamente por la verdad, la justicia y la reconciliación en su memoria.

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