Viajar con salud

Salir de viaje es una experiencia fascinante. Cuando estamos planificando nuestras vacaciones, escapada romántica o visita a nuestra familia en el exterior tratamos de apegarnos a un plan perfecto donde no escape nada: la reserva del hotel, billetes económicos, lugares que visitar, ropa para cada ocasión ….pero, ¿y nuestra salud?

Los profesionales advierten que un viaje al extranjero puede provocar que tu salud se resienta, algo que es normal considerando el cambio de entorno, de hábitos, horarios, alimentación y otros. Sin embargo, podemos hacer esta experiencia mucho más segura si tenemos en cuenta algunas recomendaciones útiles.

Si vas a salir del país es fundamental que consultes con un profesional las vacunas que debes de tener en dependencia de tu destino. Hay varias enfermedades endémicas, sobre todo típicas del Caribe y otras zonas tropicales, que puedes evitar si te encuentras correctamente inmunizado. Debes de tener en consideración que las vacunas tienen una pauta y un mínimo de 10-15 días para que puedan producir anticuerpos así que esta planificación debe realizarse con tiempo.

Los enfermos crónicos deben hacer además una consulta con su médico de familia porque pueden verse afectados por las condiciones del lugar en el que van a estar, necesitar un cambio en las dosis de su medicación o seguir indicaciones especiales.

Cuando visitamos otro país los trastornos de salud más frecuentes son los ocasionados por el agua, la alimentación y vectores como los mosquitos. Hay que ser precavidos con lo que bebemos, lo que comemos y con la higiene de nuestras manos pues un episodio estomacal puede resultar severo y pasar a convertirse en una situación delicada.

Evite también ingerir alimentos naturales que no se puedan pelar o cocinar. Las ensaladas pueden ser por tanto muy peligrosas si no están elaboradas siguiendo los controles sanitarios.

Beba agua embotellada siempre e incluso es importante usarla hasta para lavarse los dientes pues algunos parásitos como la giardia se contagian por diminutas gotas de agua contaminada que ingerimos.

Otras recomendaciones son emplear las cremas de protección solar de forma continuada y para salvaguardarse del calor, no exponerse en las horas de temperaturas más altas, utilizar ropa cómoda y ligera, y no dejar de hidratarse durante todo el día.