Dos latinas y una canadiense se unen para promover el español entre los niños

Cartoon kids with ABC letters

¿Cómo hacer que nuestros hijos conserven un español de calidad en la sociedad canadiense o en cualquier país de habla no hispana? Esa fue una -entre tantas- de las preguntas que se planteó Cynthia Rodríguez para crear UpaUpa en español, un sitio web con múltiples recursos para hacer que desde la primera infancia los niños nacidos en culturas no hispanohablantes mantengan su idioma de herencia.

Rodríguez es una mamá de origen venezolano, con casi una década en Montreal. Su hija ha sido motor para los múltiples proyectos que ha creado en Canadá, siendo UpaUpa el personal más reciente, para el cual se asoció con una amiga canadiense y una argentina, ambas radicadas en Winnipeg. Es, además animadora de actividades para niños con Empavé Ateliers Créatifs, traductora freelance, creadora de contenidos web y coach de escritura.

Este año de pandemia ha sido en el que precisamente UpaUpa tomó forma, pese a los retos que la COVID-19 impuso a todos los emprendedores. Rodríguez pasó parte de la primavera y el verano -cuando en Canadá el confinamiento fue más severo- haciendo lecturas de libros en español para bebés y niños con una mayor comprensión lectora, y los dejó como regalos que no pierden vigencia en su canal de YouTube. Previo a la encerrona mundial tuvo experiencia leyendo cuentos en español en bibliotecas de Montreal y en eventos organizados por ella misma.

En estos momentos, UpaUpa trabaja para brindar a sus suscriptores herramientas que permitan no solo ofrecer contenido en español a las familias de cualquier parte del mundo, sino también materiales para que los niños se vinculen sentimentalmente con el idioma.

“La idea es darles a los suscriptores materiales bonitos, divertidos, diferentes. El espíritu es empaquetar el español de todas las maneras posibles, para que a los padres les resulte práctico en su día y desde la casa, porque el idioma entra por casa. Allí es mucho lo que puedes hacer para que un niño tenga un buen español, si tu te involucras lo suficiente, y es una linda ocasión para compartir con la familia”, explica Rodríguez.

Bien es conocido los esfuerzos que realizan los padres que emigran para que sus niños mantengan el idioma. Esto permite no solo darle una ventaja a los niños -que siendo adultos se convierte hasta en ventaja competitiva-, sino mantener los lazos afectivos con su familia, especialmente la extendida. No es sorpresa, por ejemplo, ver cómo en ocasiones niños no pueden comunicarse con sus abuelas o sus tías en sus países de origen porque no conservaron el idioma de herencia. Por ello, Rodríguez cree que además del trabajo en casa, es necesario activar todas las prácticas posibles.

“Hablar en la casa es bueno, pero no basta. Uno quiere español de calidad: es hablar, es escribirlo, leerlo, es relacionarte con la lengua, no es solo que seas capaz de hablarla o de entenderla, sino que tengas una relación con tu lengua de herencia, que sea también tu lengua, fuerte y presente, para que los padres tengan la certeza de que están criando niños bilingües y hasta multilingües”,