Amaiquen Siciliano una futura WNBA’s

Se radicó en Canadá desde hace cuatro años y brilla en la liga universitaria de dicho país con las Gaiters de Bishop’s.(Quebec)

“Era mi sueño desde chica y mi familia siempre me apoyó en esto”, dice Amaiquén Siciliano sobre la travesía que emprendió hace cuatro años, cuando culminó sus estudios secundarios y abordó el avión para instalarse a 11.000 km de Argentina. La oriunda de Capital se encuentra viviendo en Canadá, más precisamente en Lennoxville, un pequeño distrito de la ciudad de Sherbrooke, provincia de Quebec. “Los abrigos especiales y botas de nieve son ahora algo habitual de mi vestimenta”, comenta para describir las condiciones climáticas del sitio que -por organización, infraestructura y tranquilidad- la maravilló y hoy siente como su hogar.

La base de 22 años y 1m65 comenzó a jugar desde muy temprano, y tuvo en Vélez Sarsfield su último paso antes de emigrar para formar parte de la Bishop’s University. Allí no sólo está a punto de finalizar su carrera académica, sino que también logró desarrollar exponencialmente su faceta deportiva, consagrándose esta temporada como MVP de su Conferencia, fue también la temporada anterior, condecoración que la llevó incluso a integrar el Quinteto Ideal de todo el país. No es casualidad que, en sus esporádicos retornos a nuestra Liga, haya sobresalido defendiendo los colores de Obras Sanitarias.

Victoria Gauna, también argentina, se sumó a jugar con Bishop. “Es el primer año de Vico en la universidad, se está adaptando bárbaro e incluso quedó entre las mejores cinco Rookies del país”, indica nuestra protagonista acerca del presente de su compañera de raíces. La familia siempre jugó al basketball, hasta mi abuela jugó. Empezó a los 6 años en Harrods, luego en el club 17 de Agosto, Sunderland y por último en el club atlético Velez Sarfield, ya viviendo en Canadá y jugando para la Universidad de Bishop’s. Cuando volvia a Argentina jugaba para Obras Sanitarias. La alegría más grande fue representar a mi país jugando con la camiseta Argentina en las selecciones juveniles del premundial U16 de Mexico 2015 y terminando la secundaria me contactaron y me ofrecieron una beca completa con una invitación a conocer la Universidad.

Le gustó desde el primer día. Firmó el acuerdo y al año siguiente se fue a vivir a la casa de una pareja que trabajaba en la universidad.

Claro le costó mucho, cada vez que estuvo en Argentina y le tocaba volver lloraba, pero pensando que lo hacía por su futuro.

“La vida aquí es fácil para adaptarse. Es ideal, desde la limpieza de las calles hasta no preocuparte mientras caminas sola, el peaton siempre tiene prioridad y si te olvidas el celular, lo encuentras en el mismo lugar”, nos contaba Amaiquen, siempre con una sonrisa.

“Yo tenía un nivel de inglés muy bajo, incluso hice un curso intensivo para comenzar mis estudios, pero al mes ya hablaba fluidamente. Hace poco, compartimos habitación con Vico (Gauna), y me dijo que me escuchó hablar oraciones completas en inglés mientras soñaba… (Se ríe). En cuanto a comidas, a casi todo le untan miel de maple, extraída del árbol de arce (cuya hoja es emblema del país y está representada en su bandera), y otro plato tradicional es el poutine, unas deliciosas papas fritas con queso y salsa especial. Lo peor es el clima: mientras en verano tenemos hasta 30°, ¡en invierno te chocás con -30°! Con la temperatura en positivo, apenas por encima de 0°, ya se suele andar de short”.

“A finales de mes, me graduo en Marketing y Emprendimiento. Me encanta la carrera, tenés libertad para armar tu plan de estudios, y si no mantenés un buen promedio, no podés jugar. Me encantaría moverme a Europa, pero mientras no tenga la ciudadanía, probablemente continúe en Canadá jugando y haciendo un Máster. Su sistema está planificado para que la vida deportiva se adecúe a la académica, modificamos los entrenamientos según el horario de clases. Cuando entrenábamos cada día a las 6.30am, a veces me levantaba tarde y salía directamente en pijama, el tema es que esa era mi vestimenta el resto del día… (Se ríe). Y todas en el equipo tenemos nuestra manta y almohada en el vestuario para descansar entre clases, eso es clave”

“Te acostumbras al juego de la universidad, se juegan más posesiones, hay muchos tiros en transición y se apunta más a la técnica individual. En Argentina es algo más europeo, más táctico, de hecho allá casi no me animo a hacer un step-back (un paso para atrás para lanzar) como Manu Ginobili. Creo que mi juego es rápido y vertiginoso, me gusta correr mucho”, comenta.

“Mejoré mucho mi mano izquierda y últimamente avancé en defensa, que era mi mayor déficit y hoy me siento mucho más cómoda”.

“Claro que también tenía temor a no poder jugar a este nivel, pero me fui adaptando, creciendo y hoy sueño con ser profesional y poder representar a mi país como jugadora. AMO EL BASQUETBALL”, expresó