Durante el último trimestre de 2022, Netflix, la mayor empresa de streaming del planeta, anunció que había perdido alrededor de 970 000 suscriptores, número que sumado al resto de personas que han abandonado la plataforma desde enero, da para un total de 1,2 millones.

Tal información fue la confirmación de un suceso que se veía venir desde hace tiempo, pues para nadie es secreto que a lo largo del último lustro, la “N” roja viene derrapando en unos cuantos sentidos.

Lo primero que ha golpeado a la compañía del “tudum” es el pobre rendimiento de la gran cantidad de producciones en las que han invertido durante este lapso. A ver, que la diversificación per se no es algo negativo, y que se hayan atrevido a ampliarse con series originales de países como México, Brasil, Surcorea, Colombia, España, Alemania, Finlandia o Dinamarca es algo digno de ser reconocido.

El tema es Netflix ha querido abarcar demasiado y el resultado no ha sido bueno.  La mediocridad de la mayor parte de estos shows no les ha conseguido generar un mayor nivel de engagement con su público y eso los ha llevado a cancelar no pocos proyectos debido a la fría o casi nula recepción que han tenido. En resumen: han gastado dinero en demasiadas apuestas a la vez y la relación coste-beneficio no les ha salido tan bien como pensaban.

Otro factor que conspira en contra del porvenir de la plataforma es la variedad de su oferta. Hace poco se supo que pronto saldrán de su catálogo títulos como Breaking Bad, Supernatural, Gilmore Girls, Seinfeld, How to get away with murder, New Girl, Community, NCIS, The Good Place y Shameless, lo cual viene a continuar con una tendencia preocupante, pues desde 2015 hasta hoy, la biblioteca de filmes y series se ha visto reducida de 11000 opciones a 6000, o sea, casi la mitad.

Todo esto está vinculado con el hecho de que muchas de las creadoras y productoras de estos programas quieren recuperarlos y sacarles provecho a su forma, lo cual hace que Netflix mira al futuro con el miedo se seguir siendo despojada de más “pesos pesados” de la industria audiovisual, tal y como sucediera con Friends a inicios de 2021 (ahora está en HBO Max) o con las series de Marvel (Daredevil, Luke Cage, Jessica Jones, Iron Fist, Punisher y Defenders) que se fueron directamente a Disney+, la competencia directa.

En tercer lugar, el tema de empezar a cobrar más por compartir las cuentas o por usarlas en un IP diferente al que se registra al momento de suscribirse, también ha molestado a la gente. Cierto es que es una medida que busca proteger económicamente a la plataforma, pero también pasa que está provocando todo lo contrario.

Dicho esto, se impone una pregunta: ¿está perdiendo Netflix la batalla del streaming ante el empuje cada vez más fuerte de otras como Prime Video, Apple TV+, Disney+, HBO Max o Hulu?

Aparentemente, aún conservan una ventaja, pues acumulan alrededor de 220 millones de suscriptores (MDS), cifra que aventaja en cerca de 20 MDS a la plataforma de Amazon (Prime Video), su más cercana perseguidora. Del resto, Disney+ suma ya 130 MDS, HBO Max tiene 76.8, Hulu ha llegado a 43 y Apple TV+ está cerca los 20.

En base a los números, tanto ganancias como suscriptores, todo parece indicar que la primacía se mantiene. Sin embargo, el rápido crecimiento de sus rivales, sobre todo la gente de Disney y Apple debe ser tenido en cuenta seriamente.

Más allá de esto, el centro de atención de Netflix debe ser la creación de contenido de mayor calidad, con historias mucho mejor contadas y una factura general que logre emular con “monstruos” como las venideras House of the Dragon (HBO, 21 de julio) o The Lord of the Rings: The Rings of Power (Prime Video, 2 de septiembre).

Para lograr ese objetivo, parece prudente la idea de generar menos. Muy bien sabido es que cantidad y calidad son dos variables difíciles de congeniar, de forma que si se dedican más a lo segundo, seguramente darán forma a series y largometrajes que realmente “enganchen” al público y se mantengan sanas y salvas del fantasma de la cancelación.

Ahora mismo se avecina la llegada de The Sandman, serie inspirada en el cómic homónimo de Neil Gaiman que pudiera convertirse en un éxito que levante un poco sus métricas. Si además de esta contamos verdaderos hits originales como Stranger Things, The Crown, The Witcher, Squid Game, Bridgerton, The Umbrella Academy, Vikings: Valhalla, Arcane, Ozark, Dark, You o Love, Death and Robots, es justo reconocer que tienen aún “armas” para defenderse de quienes ansían quedarse con su puesto como reyes del streaming.

Sea como sea, este no es momento para quedarse de brazos cruzados y sí de ponerse las pilas con tal de garantizar una hegemonía duradera. Posibilidades tienen, muchísimas. Habrá que ver si saben aprovecharlas tan bien como hasta ahora.

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