EE.UU. dice adiós a Trump y recibe a Biden

La Habana (Prensa Latina) El año 2020 se avizoraba en Estados Unidos como un periodo complejo y de divisiones, marcado por el proceso electoral en el que el controvertido presidente del país, Donald Trump, buscaría un segundo mandato.

En buena medida, los comicios celebrados el 3 de noviembre en la nación norteña influyeron en la vida política, social y económica del país durante los últimos 12 meses, pero este tiempo trajo mucha más convulsión y sucesos inéditos de los que seguramente pronosticaron los analistas más avezados.

Al iniciar 2020, los norteamericanos seguramente estaban lejos de imaginar que el esperado año quedaría totalmente transformado por la pandemia de la Covid-19, la cual modificó la vida en la nación y el mundo, y la dinámica de la contienda electoral.

Pese al impacto de la crisis de salud y de los pronunciamientos de Trump, una cifra récord de norteamericanos participó en esa cita en las urnas para elegir tanto al mandatario del país como a una gran parte del Congreso, y diversos cargos estatales y locales.

En esos comicios, vistos en gran medida como un referendo sobre la gestión del republicano, finalmente se impuso el candidato demócrata, Joe Biden, quien termina el año envuelto en el proceso de transición de poder, con vistas a comenzar su presidencia el venidero 20 de enero.

Los caminos de Trump y Biden

La campaña de reelección de Trump se centró en la economía, el empleo, la inmigración y la política exterior, para lo cual sostuvo los principales postulados de su controvertida política de Estados Unidos primero. Esa visión lo condujo, durante su gobierno, a adoptar acciones como obstaculizar considerablemente las solicitudes de asilo, separar familias en la frontera sur, y abandonar numerosos mecanismos y organizaciones internacionales.

Mientras Trump hubiera preferido mantener la atención enfocada en esos temas, la Covid-19 perjudicó aún más la forma de valorar su gestión como jefe de Estado. Durante este año el presidente se empeñó en minimizar los efectos de la crisis sanitaria, incluso cuando aumentaba la cifra de contagiados y fallecidos, y atacó públicamente a los expertos de salud.

En lugar de abordar el problema en toda su dimensión, Trump se dedicó a provocar más divisiones: entre quienes llevaban máscaras y quienes no las usaban; entre los estados rojos y azules; entre quienes respaldaban al movimiento Black Lives Matter y quienes apoyaban a la policía.

Si el mandatario tuvo un sendero despejado hacia la nominación presidencial republicana, Biden, por su parte, debió enfrentar a numerosos precandidatos demócratas, incluyendo algunos de mucha fuerza como los senadores progresistas Bernie Sanders y Elizabeth Warren. Biden eligió a la senadora Kamala Harris como su compañera de fórmula, convirtiéndose en la primera afronorteamericana en aparecer en una boleta presidencial.

De acuerdo con el mandatario virtualmente electo, buscará restaurar alianzas internacionales, priorizar el avance de la clase media, privilegiar la protección ambiental y los derechos de la atención médica, entre otras prioridades.

Las elecciones y el desenlace

Pese a los ataques de Trump contra la votación por correo, el día de las elecciones ya se habían emitido en Estados Unidos casi 100 millones de boletas de forma anticipada, la mayoría de ellas a través de esa forma de sufragio. En total, más de 157 millones de personas, una cifra récord, tomaron parte en los comicios, para una tasa de participación de más de 66% de los votantes elegibles.

Además de imponerse en el voto popular con más de 80 millones de boletas, la cantidad más alta en la historia de país, el demócrata consiguió 306 votos electorales y el mandatario saliente 232. A diferencia de otros años en los que el desenlace de los comicios se conoció en la noche o la madrugada siguiente, los norteamericanos debieron esperar hasta el 7 de noviembre para que los principales medios de prensa declararan a Biden como el presidente electo del país.

Trump se negó a reconocer esos resultados y su campaña interpuso decenas de litigios infructuosos en diferentes territorios con el fin de anular boletas y revertir la victoria de Biden, acusando fraude electoral masivo y obstaculizando el inicio de la transición de poder. No fue sino hasta el 23 de noviembre que Trump finalmente autorizó a la Administración de Servicios Generales comenzar ese proceso de manera formal.

De ese modo, Estados Unidos termina 2020 bajo el peso de una pandemia y de una fuerte polarización acentuada por los mensajes de Trump, y entra en el año en que un nuevo gobierno tomará el poder con numerosos desafíos por delante, entre los cuales sobresalen la emergencia de salud y la división política.