Costa Rica, laboratorio permanente sobre Covid-19

San José (Prensa Latina) La Caja de Seguro Social de Costa Rica, encargada de la salud pública en esta nación centroamericana, incorporó una nueva área, innovación e investigación científica, tras la llegada de la pandemia de la Covid-19 en marzo pasado.

Para conocer detalles sobre el estado de estas investigaciones, Prensa Latina entrevistó a Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), quien resaltó la reconocida capacidad de la entidad.

La CCSS trabaja en conjunto con otras instituciones ticas y extranjeras a fin de profundizar en el comportamiento y características de este nuevo virus, así como para encontrar posibles tratamientos.

Prensa Latina (PL): ¿Cuáles fueron las primeras investigaciones desarrolladas en el país después del estallido de la Covid-19?

Román Macaya (RM): Al inicio de la pandemia, a quien daba positivo le entregábamos tabletas de hidroxicloroquina, bajo una sombrilla de uso compasivo y eso se monitoreó, se hizo un estudio retrospectivo y nos dimos cuenta que no estaba generando beneficios para los usuarios.

PL: ¿Qué siguió después?

RM: También implementamos un programa de uso de plasma convaleciente. Es el que se extrae de pacientes recuperados de Covid-19 y se administra a pacientes nuevos para ayudar a generar los anticuerpos con vistas a recuperarse de una forma más expedita.

En este momento está por comenzar un proyecto de investigación retrospectivo con el aval del Comité Ético Científico de la Universidad de Costa Rica para ver los beneficios generados por este programa de uso de plasma convaleciente y basado en la evidencia se tomará la decisión de si continuamos con él o no.

PL: ¿Qué resultados arroja el uso de sueros equinos como tratamiento contra la Covid-19?

RM: Emprendimos el programa conjunto de los sueros equinos entre la CCSS y la Universidad de Costa Rica, a través del Instituto Clodomiro Picado. Establecimos un protocolo y tratamos 26 pacientes.

Después del análisis de ese primer protocolo, los resultados demostraron que había indicios de algún beneficio, pero por lo general, a las dosis que se probaron los sueros equinos, no se estaba frenando el avance del virus.

PL: ¿Qué posibilidades hay de llevar a cabo un segundo estudio sobre este programa?

RM: Estamos por iniciar un segundo protocolo, dirigido y diseñado a optimizar la dosis de los sueros equinos, lo cual significa que algunos pacientes van a recibir un frasco, como en el primer estudio, ahora otros pacientes recibirán dos, otros cuatro, otros ocho. ¿Qué tan alto llegue eso?, lo definirá el equipo que está finalizando ese protocolo.

Lo haremos con dos variaciones diferentes al primer protocolo: aplicárselo a pacientes más temprano, es decir apenas ingresen al hospital a través de emergencias y que sean pacientes más sanos, a los moderados y no a los severos.

PL: ¿Qué otras investigaciones realiza la CCSS sobre este nuevo coronavirus, causante de la Covid-19?

RM: Otro estudio de enorme importancia es el que hemos denominado Respira, un proyecto realizado de manera conjunta entre la CCSS y la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas.

Involucra también los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, a través del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas que dirige Anthony Fauci, y el Instituto de Cáncer de Alemania que va a hacer ciertos análisis de muestras.

Este estudio va a ser un referente a nivel mundial y tenemos un enorme orgullo como CCSS de ser partícipes importantes en él, pues va a tener implicaciones mundiales en cuanto a las vacunaciones.

También en cuanto a saber qué nos espera a futuro, si será un virus estacional que regresará año con año, así como sucede con la influenza o no, si tendremos que vacunarnos con mayor periodicidad.

Respira incluirá tres mil voluntarios, de ellos dos mil constituyen un grupo control que al enrolarse no han sido expuestos al virus, es decir, no tienen anticuerpos contra el virus, son pacientes vírgenes a la infección y los otros mil resultan pacientes positivos o diagnosticados con Covid-19.

El estudio durará dos años, porque hay que seguir estos voluntarios por un tiempo prolongado para conocer cuánto dura la inmunidad en ellos. Incluye pacientes de la tercera edad y pediátricos, con morbilidades y también sin enfermedades de riesgo.

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