China Panamá y las molestas relaciones para EEUU

China y Panamá arribaron a cuatro años de relaciones diplomáticas, cuyo balance destacó esta semana Wei Qiang, embajador de esa nación asiática en este país, en un artículo publicado por el diario La Estrella de Panamá.

China confirmó en 2019 que es el primer socio comercial del Istmo, recordó el diplomático quien, entre otros ejemplos, se refirió al último capítulo de esos avances con la apertura en esta capital de una sucursal del Banco Industrial y Comercial de China, el mayor del mundo por su capitalización de mercado.

El establecimiento de relaciones informadas en ambas capitales el 13 de junio de 2017, estuvo precedido por conversaciones secretas, que el gobierno encabezado por el entonces presidente Juan Carlos Varela efectuó a espaldas a Estados Unidos, quien conoció de éstas horas antes del anuncio público.

Lo que algunos analistas pusieron en duda que fuese una acción soberana de Panamá sin el visto bueno del ‘aliado del norte’, lo confirmó John Feeley, exembajador de esa nación en esta capital, en una entrevista con un medio estadounidense, después de renunciar al cargo en 2018.

Las relaciones, que implicaron la ruptura con Taiwán por la aceptación del principio de ‘una sola China’, se produjeron días antes de la visita de Varela a Estados Unidos, en la cual se reunió con su homólogo Donald Trump, sin que trascendiera a los medios si el tema lo trataron en el encuentro.

Pero, poco tiempo después, ante el impetuoso avance en la firma de acuerdos, convenios y el impulso a un posible tratado de libre comercio (TLC), el entonces secretario norteamericano de Estado, Michael Pompeo, llegó sorpresivamente a Panamá con el objetivo de advertir ‘cara a cara’ sobre el gigante asiático.

Pompeo confirmó a periodistas su objetivo: ‘…recordarle a la región entera que, cuando China llama, no siempre es para el bien de los ciudadanos de estos países; y cuando se muestran con una inversión recta y legítima eso es transparente y de acuerdo a la ley, eso se llama competencia y es algo que Estados Unidos favorece…’

Y fue aún más explícito con la prensa que lo acompañó en el viaje: ‘El problema es cuando aparecen empresas estatales que claramente no son transparentes, no son impulsadas por el mercado, y no están diseñadas para beneficiar a la gente de Panamá, sino más bien para beneficiar al gobierno chino’.

El Istmo se convirtió desde entonces en uno de los escenarios de la guerra no declarada entre ambas potencias.

En un mensaje conciliador, el embajador Wei negó a periodistas que apreciara un congelamiento de las relaciones bilaterales con la administración Cortizo, mientras debió salir a las redes sociales y a los medios para contraatacar las expresiones de los visitantes norteños contra su país.

Nuevamente el diplomático, en el citado artículo publicado este lunes, buscó demostrar la continuidad y relató la solidaridad china con el pueblo y gobierno panameños durante la pandemia de Covid-19, a la vez que deslizó otros avances del cuatrienio, en un discurso que hizo gala de la parsimonia asiática.

Panamá decidió con soberanía y enfocado en sus intereses las relaciones con la segunda potencia mundial, coincidieron en 2017 empresarios, analistas y funcionarios gubernamentales, quienes elogiaron tal paso como una estrategia importante con efectos positivos hacia el futuro.

El expresidente Varela recordó ayer la fecha con un mensaje en Twitter: ‘El establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Panamá y China en 2017, fue un paso que ha traído múltiples beneficios para el país como el aumento en las exportaciones, comercio, inversión de empresas y bancos chinos en nuestro país’.