Francia Márquez, líder social candidata a la vicepresidencia de Colombia

La primera vez que compartí con Francia Márquez Mina fue en 2009 durante un encuentro de comunidades negras, raízales y palenqueras en Santiago de Cali, hablábamos sobre la protección de territorios étnicos amenazados por el conflicto armado, los monocultivos agroindustriales, entre otros. El caso del municipio de La Toma ya se reconocía por las afectaciones de la minería legal e ilegal, el daño causado por el mercurio y las retro-escabadoras, la presencia de actores armados que acompañaban a los mineros, los problemas sociales y el empobrecimiento de las comunidades.

Francia contó cómo su comunidad había cambiado de practicar la minería ancestral basada en el barequeo y el uso de la batea a ser una comunidad rezagada a la voluntad de los mineros. Narro cómo mujeres y niños arriesgaban su vida entrando a buscar el oro entre los terrones que dejan las retros “nos volvimos los empleados de las retros” dijo, y explicó como la gente esperaba a que el capitán/capataz les dejara entrar a los sitios donde las retro trabajaban para escarbar la tierra con sus manos en busca de algún grano de oro y arriesgando sus vidas ante un desprendimiento de tierra.

Con la excusa de ayudar a la gente les dejan escarbar la tierra a mano limpia, pero lo que en realidad pasa es que las personas les ayudan a deshacer los terrones grandes sin dañar los granos de oro que pueda haber, la gente en esos minutos hace el trabajo que la retro no puede. Muchas historias narró Francia sobre la realidad desde el territorio, porque como lo dijo recientemente en el debate de candidatos a vicepresidencia, ella no tiene que decir que va a los territorios, porque ella es del territorio y viene del territorio.

La segunda vez nos encontramos en 2015 en un foro sobre minería que se realizó en Bogotá con participantes de varios países, Francia habló nuevamente de lo que la gente tenía que vivir y amplió su exposición describiendo los efectos adversos e irreversibles de la minería mecanizada y basada en el uso de mercurio. Entregó cifras de ríos y comunidades afectadas, habló de la crisis económica y social de las comunidades, de la pérdida de autonomía territorial, de las licencias y de las exploraciones concedidas por el gobierno. Mostró su amplio conocimiento de la realidad de las regiones, de la política minera del país y de los daños que la minería causa.

La tercera vez, hace 4 años, otra vez en Bogotá estuvimos en un foro internacional sobre territorialidad ancestral de los pueblos étnicos. Francia al lado de otras experiencias expuso la suya, enfatizó en el despojo territorial ocasionado por los megaproyectos, se apoyó en la normatividad nacional e internacional, en argumentos y decisiones de sentencias de la Cortes Constitucional Colombiana e Interamericana, delineó  alternativas basadas en experiencias propias y de otros países. Mostró una vez más que su región era el país entero, toda Colombia.

Sí, Francia Márquez Mina, una mujer que salió de la región Pacífica colombiana, una mujer de comunidad negra, una minera, artista, campesina líder. Francia, una hija de la exclusión que soñaba con darle una casa a su mamá, que creció en familia extensa y que fue madre soltera; una mujer hecha en las luchas comunitarias, aguerrida, atrevida, desafiando sus propios temores; esa que decidió ir con tres amigas hacia Bogotá para denunciar ante el Ministerio del Interior los atropellos que vivían, las mismas que sumaron a otras tantas y se tomaron el ministerio por unas horas.

La misma Francia que decidió estudiar derecho para que el gobierno no le siguiera poniendo tropiezos basados en complejas leyes. La mujer que tuvo tesis laureada, que recibió un premio internacional por su trabajo como defensora del medio ambiente, del territorio, de la vida de todos los seres. Esa Francia que hoy es candidata a la vicepresidencia, una posición que fue encontrando a medida que luchaba, denunciaba y protegía a los suyos. Una posición que se encontró y que supo recibir con decisión, la misma que la llevó de hablar la primera vez ante las cámaras, a interponer tutelas, a hacerse profesional, y que hoy la hace tomar el micrófono para hablar duro y franco, a pesar de su timidez.

Esa Francia que un día se desplazó amenazada para proteger su vida y la de su familia, la que incomoda porque nunca ha temido decir la verdad, la que recientemente confrontó a quienes les gustaría verla más como su empleada doméstica, antes que como vicepresidenta. La mujer que con amor defiende la vida, la casa común, que nos invita a vivir sabroso y a que hagamos costumbre la dignidad. La nadie que muestra que somos porque somos, que somos todos, todas y todes luchando por un país justo e incluyente. La Francia que nos muestra con su propio ejemplo que el pueblo no se rinde carajo.