Cinco años sacando la casta

Hace cinco años, en el sótano de una casa en North York, Ontario, comenzó algo que en ese momento parecía pequeño. En ese entonces yo era un inmigrante más tratando de encontrar su lugar en Canadá. Había llegado solo, intentando entender cómo construir una nueva vida lejos de casa.

Como muchos de nosotros cuando emigramos, viví meses intensos de adaptación mientras aprendía nuevas formas de comunicarnos, entendía sistemas que no conocía y descubría cómo abrirme camino en un país donde conviven decenas de culturas distintas.

Pero migrar también tiene algo poderoso. Nos obliga a reinventarnos y a construir nuevas oportunidades en un lugar que, con el tiempo, también empieza a sentirse como hogar.

En medio de ese proceso entendí algo muy simple: ningún inmigrante debería recorrer este camino solo. De esa idea nació Casta Latina.

Lo que comenzó como conversaciones entre unos cuantos latinos con el tiempo se convirtió en una comunidad de más de 100 voluntarios que hoy conecta a personas en distintas ciudades del país.

Hemos visto cómo una conversación puede cambiar el rumbo de alguien: una oportunidad laboral, un consejo oportuno o una amistad que hace que el invierno canadiense se sienta un poco menos frío.

Espacios como Conexiones Latinas, donde la comunidad se reúne para compartir experiencias y oportunidades, o iniciativas como Abrigos de Esperanza, donde cada invierno apoyamos a quienes enfrentan sus primeros meses en Canadá, reflejan ese mismo espíritu.

Cinco años después, sigo creyendo en la idea que dio origen a todo. Porque tener casta no es solo una palabra. Es la resiliencia de quienes empiezan de nuevo, la voluntad de ayudarnos entre nosotros y la convicción de que juntos podemos llegar más lejos.

Por eso decimos “¡Saca la casta!”. Una invitación a seguir adelante, a apoyarnos y a construir comunidad, incluso lejos de casa.

Daniel Martinez
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