Los cubanos residentes en el exterior tienen ahora más posibilidades de participar en la economía de su país de origen, incluyendo acceso a negocios privados, a proyectos productivos y al sistema financiero nacional. El anuncio fue realizado por el viceprimer ministro y titular del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, el lunes pasado.
La semana anterior, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante la conferencia de prensa en la que confirmó que los gobiernos de Estados Unidos y Cuba sostenían conversaciones, había adelantado que se propiciaría “un espacio de participación en el desarrollo económico y social”.
Según subrayó Pérez-Oliva, esta participación no se limitará únicamente a pequeños negocios, también comprende emprendimientos vinculados a infraestructuras y otras iniciativas económicas de mayor envergadura. El establecimiento de alianzas incluye también a entidades estatales.
Para ello los residentes en el extranjero deberán estar comprendidos en la condición migratoria de “inversores y de negocios” que establece la vigente Ley de Migración del país.
En cuanto a las actividades relacionadas con la tierra, el viceprimer ministro aclaró que se prevé la entrega de terrenos en usufructo. De acuerdo con esta decisión, sería posible canalizar inversiones y experiencias hacia el sector agropecuario y otras áreas vinculadas.
Del mismo modo se habilitará la participación en el sistema financiero-bancario nacional, con apertura de cuentas en divisas, lo cual facilitará operaciones vinculadas a inversiones, negocios y otras actividades dentro del país.
A partir de estas disposiciones, los nacionales del país caribeño que viven en el extranjero podrán obtener licencias para participar como proveedores de servicios de activos virtuales, invertir en fondos de inversiones administrados por una institución financiera, así como crear otros con destino a proyectos de cooperación internacional con alcance local o nacional.
El vice premier también apuntó que Cuba está abierta al comercio con empresas estadounidenses. Sin embargo, esa posibilidad continúa condicionada por las restricciones que impone el entramado jurídico del bloqueo económico de Estados Unidos.
Desde la Casa Blanca, el secretario de Estado Marco Rubio, expresó que las medidas anunciadas por Cuba no eran lo “suficientemente drásticas” para resolver la crisis económica. En cuanto al bloqueo, solo comentó que “está ligado al cambio político en la isla, el embargo está codificado”, precisó en alusión a la Ley Helms-Burton de 1996.
El presidente cubano calificó de “indignante pretexto” el modo en que Washington presenta el actual escenario económico del país
“que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas”.
El mandatario consideró como amenaza pública los planes que casi a diario anuncia el gobierno de Estados Unidos “para adueñarse del país”.










