La lluvia que marca el paso entre el invierno y la primavera caía constante sobre los cuerpos mientras de un lado a otro hombres y mujeres movían decenas de cajas para llenar un contenedor de 40 pies con destino a Cuba el último fin de semana. Su contenido: medicamentos, alimentos y otros insumos esenciales que buscan contrarrestar el impacto del bloqueo de Estados Unidos contra los habitantes del país caribeño.
Sovereing Media lo contó desde Toronto a través de un video en el que muestra cómo se juntan integrantes de varias organizaciones para lograr duplicar el tamaño del último contenedor enviado dos semanas atrás.
Julio Fonseca, presidente de la Asociación de Cubanos Residentes Juan Gualberto Gómez y co-líder de Canadian Network on Cuba, precisa el dato: “Estamos enviando el contenedor número 21, que va hacia Mayabeque (provincia del occidente de la isla)”.
Mirando a la cámara, destaca la respuesta de los canadienses, “comprenden la injusticia que se comete contra Cuba por parte de Estados Unidos, y muchos quieren ayudar”.
Arsia, mujer voluntaria que reside en Toronto desde hace mucho tiempo también apoya a la isla. “Cuando visité Cuba, encontré a algunas de las personas más generosas y maravillosas que he conocido, y me sentí muy conmovida a hacer algo”.
Por eso decidió publicar una convocatoria en redes sociales después de ver algunos videos de la Asociación Cubana. “Algunos amigos y yo logramos reunir 1,500 dólares. Fui a Costco y compré muchos medicamentos y suministros”, relata.
Desde Hockley Valley, el lugar del que se envió el último contenedor hacia Cuba, llegó a brindar sus manos Jim Yeo, un hombre con experiencia en el sector de la construcción de tejados y fundador de su propia empresa Dilmar Group Ltd. “Cuando llegue a Cuba el otro contenedor que enviamos a Caibarién, estaré allí para ayudar con la entrega”, asegura.
Otros canadienses desearían que el gobierno de su país hiciera más por la nación del Caribe, aun cuando en los últimos meses destinó más de 13 millones de dólares para responder a las necesidades de cubanos vulnerables.
Ciudadanos como Igor, quien integra la Asociación de Solidaridad con Cuba de Hamilton y ha visitado el hospital de Matanzas, en la mayor de las Antillas, con el que mantiene comunicación para que las donaciones sean más efectivas, estima que su gobierno debería considerar “la relación que han tenido ambos países y la gran cantidad de canadienses que viajan allí”.
Esta vez las donaciones llegaron desde la comunidad de Sri Lanka en Scarborough, Hamilton, Hockley Valley y London, pero Michael, un joven que reside en Hamilton y es miembro de la Asociación de Solidaridad, comenta que la idea es formar una red de grupos en el área metropolitana de Toronto (GTA), para reunir recursos y enviarlos a la isla.
Jeff, de People for Peace y LACASA (Asociación Canadiense Latinoamericana de Solidaridad), una comunidad de canadienses y latinoamericanos de diversas organizaciones y visiones que busca construir sinergias de solidaridad para defender el proyecto cubano, entiende que la situación por la que atraviesa hoy Cuba “no se debe a la falta de esfuerzo u organización de la sociedad, sino que es el resultado de un bloqueo ilegal que ha durado décadas y que se ha agravado debido a las acciones recientes del gobierno en la Casa Blanca”.
Humberto, de LACASA, resume los motivos que mueven a muchos en Canadá a concretar este gesto: “Siempre hemos estado al lado de Cuba, del pueblo cubano, del derecho a la autodeterminación y la soberanía, y contra el bloqueo criminal que hoy se agrava con la escasez de combustible”.
En Toronto, cada semana se organizan manifestaciones para exigir el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y para que el gobierno canadiense actúe. Pero según Arsia, “Necesitamos que más personas alcen la voz”.














