Viajes cerca de casa, una tendencia y múltiples factores

Los canadienses se han vuelto a enamorar de su propio país. Impulsados por factores geopolíticos, económicos y culturales, optan cada vez más por explorar el territorio nacional en lugar de viajar al extranjero. De ahí que el turismo doméstico recupere los niveles prepandemia y establezca récords históricos en gasto y movilidad interprovincial.

Según datos de FlightHub, las reservas para destinos canadienses aumentaron 21 puntos porcentuales durante la temporada de fin de año 2025-2026 en comparación con el año anterior. Asimismo, Statistics Canada reportó que, en el segundo trimestre de 2025, el total de visitas domésticas alcanzó los 90.6 millones, lo que representa un incremento interanual que supera el 10 por ciento.

Según un análisis del Banco de Canadá, desde el inicio de las disputas arancelarias con el gobierno de Donald Trump, el sentimiento “Buy Canadian” se ha traducido en cambios concretos en las preferencias y el gasto de los consumidores. Las estadísticas son contundentes en este sentido: los canadienses realizaron casi 10 millones menos de viajes a Estados Unidos en 2025.

Una encuesta de Moneris reveló que, en su lugar, aproximadamente el 30 por ciento, decidió vacacionar en otra provincia del territorio nacional.

La Generación Z (jóvenes de entre 18 y 24 años) ha sido un motor clave de esta tendencia, pues representa cerca de la mitad de las reservas domésticas, la mayor proporción por generación. Este grupo demuestra una preferencia marcada por experiencias de viaje económicas, orientadas a la aventura y al descubrimiento de destinos locales.

La disminución del precio de los boletos aéreos también ha actuado como un incentivo para los desplazamientos dentro del país. De un valor promedio de 292 dólares en 2024, en 2025 se redujo a 256 dólares.

Con una moneda que ha mostrado volatilidad frente al euro y al dólar estadounidense, el viajero promedio opta por maximizar su presupuesto dentro de las fronteras nacionales. Según datos recientes, el costo de un viaje familiar a Europa se ha incrementado un 25 por ciento en comparación con 2024, mientras que las opciones de “staycation” y rutas terrestres por las provincias del Atlántico o las Rocosas ofrecen una relación costo-beneficio mucho más atractiva para la clase media.

Pero más allá del bolsillo, hay un cambio psicográfico en el consumidor. Los viajeros ya no buscan solo el selfi en la Torre CN; quieren disfrutar del silencio en los parques nacionales de Yukon, la cultura viva de las comunidades indígenas en los territorios del noroeste y la gastronomía de “granja a la mesa” en las zonas rurales de Quebec.

Si bien destinos como Vancouver, Victoria, Toronto o Montreal son particularmente populares, un fenómeno notable se refleja en la redistribución del turismo hacia regiones menos tradicionales. Las provincias de Terranova, Labrador, Isla del Príncipe Eduardo, Quebec y Saskatchewan experimentaron un crecimiento en reservas de residentes canadienses superior al 20 por ciento.

Acorde con esta dinámica, el gobierno federal lanzó el programa “Canada Strong Pass” a mediados de 2025, que ofrece acceso gratuito a parques nacionales y descuentos en museos para jóvenes. Los resultados fueron notables en el aumento de pasajeros y el acceso a estos sitios de recreo.

Las proyecciones para 2026 indican que esa tendencia continuará y se fortalecerá aún más. Así lo confirman las reservas preliminares y la expansión en infraestructura y contratación de personal. Mientras, un número creciente de canadienses muestra interés por el impacto ambiental de su traslado a destinos lejanos y elige vacacionar cerca del hogar. Tal preferencia actúa como un salvavidas para las pequeñas economías locales y pilar de la identidad nacional renovada.

Ana Lorenzo
+ posts

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí