La comunidad emprendedora latina en Toronto emerge como actor estratégico y pilar cultural en un contexto económico que se reconfigura y se prepara para acoger eventos de interés global.
De acuerdo con análisis de expertos, este tipo de negocios mostrará una evolución significativa este año en la ciudad. Con una población de casi 400,000 hispanohablantes en el área metropolitana, este grupo representa hoy el 3.5 por ciento de la población total de la urbe, con nichos de mercado que sustentan desde servicios gastronómicos hasta tecnológicos de vanguardia.
De acuerdo con trabajos periodísticos sobre el tema, aunque la economía del país enfrenta periodos de crecimiento moderado y desafíos por aranceles externos, el sistema integra a los inmigrantes, con el objetivo de admitir a miles de residentes permanentes anualmente para responder a la demanda laboral y económica. Para ese sector poblacional existen programas y oportunidades.
Tal es el caso de Start-Up Visa que proporciona una ruta hacia la residencia permanente para aquellos que tienen una idea de negocio viable y son capaces de obtener el apoyo de una entidad designada. A través de él emprendedores innovadores pueden utilizar a Toronto como plataforma para escalar negocios tecnológicos a nivel global.
Otras organizaciones y plataformas también pueden resultar clave para obtener financiamiento, tejer redes de networking y visibilidad, así como insertarse en comunidades digitales. Futurpreneur, por ejemplo, ofrece hasta 25 mil dólares de fondo para nuevos residentes, incluso sin historial crediticio previo en el país.
Una de las beneficiadas por esta entidad ha sido Rhodie Lamour, una mujer de origen haitiano, con raíces profesionales en República Dominicana. A Radio Canadá Internacional (RCI) contó su historia.
Luego de graduarse como ingeniera obtuvo una nueva calificación en el Instituto Tecnológico de la Moda (FIT) de Nueva York y creó su propio negocio en Santo Domingo.
“Dejé el reconocimiento público y un nombre hecho para venir a Canadá, un país donde solicité la residencia y tardaron casi nueve años en dármela”, contó.
Tras casi una década, fijó su residencia en Montreal en 2018. “Llegué aquí en un anonimato fatal”, recordó. Para sobreponerse a las barreras de todo tipo pasó a la proactividad, desarrolló redes de contacto y logró su credibilidad profesional a través de terceros.
En su búsqueda de financiamiento, Rhodie Lamour sorteó rechazos, pero su perseverancia logró incluso apoyo de Microcrédit para su libro, Love & Style a winning couple (Amor y estilo: una pareja ganadora) y de Futurpreneur, para el impulso mayor de su negocio.
Las estadísticas de FEMontérégie, un organismo de microcrédito sin fines de lucro, indican que el sector de la alimentación es el más popular entre los latinos con casi el 35 por ciento, seguido por el comercio al detalle y los servicios (incluyendo limpieza y transporte).
Precisamente las emprendedoras Liliana Madriz y Carmen Lanza revolucionan la venta de productos latinoamericanos. Su marca Cachitos, asociada a una tienda de panecillos venezolanos, empanadas y tequeños, principalmente, es la primera empresa de origen latino en ingresar a un roadshow de Costco.
En el camino que las ha conducido al éxito resaltan el valor de la comunicación.
“Es clave, en contraposición al “secretismo” que a veces existe en la cultura latina sobre los negocios”, reflexiona Lanza. “Hay que hablar. Tú no tienes ni idea de la ayuda que consigues hablando.”
Entre los resortes de su avance y reputación reconocieron la importancia de la ética profesional: “el tema de la responsabilidad es tan importante…Hay que cumplirle a la gente, al cliente”, señaló Carmen Lanza.
Que el emprendimiento latino en Toronto ha dejado de ser un fenómeno de nicho para convertirse en un componente esencial de la vitalidad económica y la innovación de la ciudad hacia el futuro, va más allá de una percepción epidérmica.
En el Parlamento, ha dado cuenta de ello la diputada liberal Julie Dzerowicz, quien destacó que la comunidad latinoamericana en Canadá es joven, emprendedora e innovadora.
Datos aportados por Banco de Desarrollo de Negocios de Canadá (BDC) de los que se hizo eco RCI en octubre pasado a propósito del Mes de la Herencia Latinoamericana, denotan que los inmigrantes demuestran tener una propensión significativamente mayor a iniciar negocios que los canadienses de nacimiento.
De acuerdo con el mismo informe, esta tendencia se acelerará de modo significo para el año 2034, cuando, según las proyecciones, más del 40 por ciento de los emprendedores serán inmigrantes. En Ontario, el avance resultará más acentuado, las proyecciones prevén que la mitad sean nuevos residentes.
“El reto principal para los emprendedores latinos es trascender la venta exclusiva dentro de la comunidad”, subraya María Luisa Goyo, directora regional de comunidades empresariales en Quebec de Futurpreneur.
En tanto, Ximena Castro, consejera en FEMontérégie, explica que el volumen del mercado latino actual en Canadá no es suficiente para solventar las ventas necesarias, por lo que los emprendedores deben tantear el mercado con clientes diferentes, de otras comunidades.
La Copa Mundial de Futbol con en sede en ciudades como Toronto y Vancouver propiciará un escenario ideal para que el emprendimiento latino muestre sus competencias y su rica conexión con este deporte. Ambas ciudades ya se preparan para acoger la cita y se prevé un gran aumento en el turismo, que sin dudas beneficiará a sectores como la gastronomía y el entretenimiento.











