El mercado inmobiliario del área metropolitana de Toronto mostró en marzo sus primeras señales de recuperación en medio de un contexto prolongado de ajuste de precios, reporta Reuters.
Según datos divulgados por la Junta Regional de Bienes Raíces de Toronto, las ventas de viviendas aumentaron por primera vez en seis meses, impulsadas por una mejora en la asequibilidad.
Las ventas ajustadas estacionalmente crecieron un 1,4 por ciento en comparación con febrero y alcanzaron un total de 4.546 unidades. Este incremento marca el primer avance desde septiembre, lo que sugiere un posible cambio de tendencia en el comportamiento del mercado.
En paralelo, el índice de precios de la vivienda continuó su trayectoria descendente. Durante marzo, los precios bajaron un 0,6 por ciento intermensual, situándose en 928.000 dólares canadienses, lo que representa el décimo mes consecutivo de caídas. En términos interanuales, el descenso acumulado alcanza el 7,4 por ciento y refleja el impacto de las condiciones económicas y las tasas de interés sobre la demanda.
El área metropolitana de Toronto —que abarca la ciudad y cuatro municipios regionales circundantes— sigue siendo uno de los mercados más dinámicos y observados del país, en gran medida por su peso demográfico y económico dentro de Canadá.

Pese a la caída sostenida de los precios, el repunte en las ventas es interpretado como una señal positiva. “Es alentador ver un repunte en las ventas de viviendas en marzo en comparación con el mes pasado y el año pasado”, afirmó Daniel Steinfeld, presidente de la Junta, en un comunicado.
Steinfeld añadió que esta tendencia indica que un número creciente de hogares está comenzando a aprovechar las mejores condiciones de acceso al mercado con la llegada de la temporada primaveral, tradicionalmente activa para el sector inmobiliario.
En comparación con el mismo periodo del año anterior, las ventas registraron un aumento del 1,7 por ciento. Sin embargo, los nuevos anuncios cayeron un 16,7 por ciento, lo que podría limitar la oferta disponible en los próximos meses y generar nuevas presiones en los precios si la demanda continúa recuperándose.
Los datos refuerzan la percepción de que el mercado inmobiliario de Toronto podría estar entrando en una fase de estabilización, aunque persisten desafíos vinculados a la asequibilidad y la disponibilidad de viviendas.
Datos de Environics revelan que más de 35 000 familias abandonaron el área metropolitana del municipio en 2024 para fijar residencia en otras localidades de Canadá. Muchas se trasladaron a otras regiones de Ontario, como Simcoe o Hamilton que se encuentran entre los destinos más populares. Los investigadores estiman que se trata de la continuación de una tendencia a largo plazo.
En un comunicado a los medios a fines del año pasado, la oficina de la alcaldesa Olivia Chow afirmó que la ciudad amplía la oferta de viviendas, reduciendo los costos para las familias y reforzando la protección de los inquilinos para mejorar la asequibilidad a largo plazo.
“La alcaldesa cree que quienes trabajan y estudian en Toronto deberían poder vivir en la ciudad y costearse el alquiler”, escribió un portavoz de su oficina.
De acuerdo con ese informe, se iniciaría la construcción de 25.000 viviendas nuevas, muchas de ellas a precios muy asequibles. En 2025, el 77 por ciento de todas las nuevas construcciones de viviendas fuero proyectos liderados o apoyados por la ciudad, amplió el mensaje.
Sobre el tema, el concejal Brad Bradford señaló que la continua emigración plantea graves riesgos que calificó de “crisis”.
Sin embargo, una nota de prensa de la Oposición Oficial en el Parlamento, fechada este 30 de marzo expresa que tener una vivienda propia fue alguna vez una parte normal de la vida para las familias canadienses y subraya que años de políticas liberales la han puesto fuera del alcance de millones de personas, especialmente de los jóvenes.
“A pesar de haber prometido “duplicar el ritmo de construcción”, tras más de un año del primer ministro Mark Carney, Canadá sigue quedándose atrás”, expresa el comunicado.
“Lamentablemente, este es un problema “hecho en Canadá”. Desde 2015, los precios de la vivienda en el país han aumentado un 28 por ciento más rápido que los ingresos, el incremento más alto del G7”, precisa la nota.
Los cargos por desarrollo en la ciudad de Toronto han alcanzado la asombrosa cifra de 140,000 dólares por una vivienda unifamiliar, frente a los 35,000 que costaban cuando los conservadores federales dejaron el poder. Incluso reducirlos a la mitad no restauraría la asequibilidad a los niveles de 2015.
Según estadísticas aportadas por el Royal Bank of Canada, los hogares del país necesitan destinar el 53.2 por ciento de su ingreso medio antes de impuestos para ser propietarios de una vivienda. En 2015, esa cifra era inferior al 40 por ciento.
Ahora, la propia agencia de vivienda del gobierno predice que “se espera que el inicio de construcción de viviendas a nivel nacional disminuya entre 2026 y 2028, ya que los desarrolladores enfrentan costos elevados, una demanda más débil y un exceso de inventario”, proyectando un colapso de hasta el 18.1 por ciento. Además, la Asociación de Constructores de Viviendas de Canadá encontró que el 38 por ciento de los constructores y sus contratistas han tenido que despedir trabajadores.
Su reciente suspensión del HST (impuesto de ventas armonizado) en viviendas nuevas en Ontario fue insuficiente y llegó demasiado tarde; se proyecta que generará solo 8,000 nuevas construcciones y no brinda certeza a largo plazo a compradores y constructores.
Denuncia la oposición que la (relativamente) nueva burocracia de vivienda de los liberales ha gastado cero dólares en inversión de capital y no ha construido ninguna vivienda nueva.
Carney prometió construir a velocidades no vistas desde la Segunda Guerra Mundial, y los conservadores están listos para ayudar, según expresa la nota de prensa que recuerda que ese bando político propuso eliminar los impuestos sobre la compra de viviendas hace más de tres años.
“Pero los canadienses necesitan resultados reales que pongan manos a la obra: no más campañas de marketing ni burocracia”, sentencia el comunicado de la Oposición Oficial en la Cámara de los Comunes.










