El 26 de octubre de 2016, por primera vez en la historia de Canadá, el Parlamento Federal celebró el Mes de la Herencia Hispana -Latinoamericana. Tuve el privilegio de participar en aquel encuentro y, diez años después, recordar cómo comenzó todo, me llena de orgullo.
La celebración fue liderada por el entonces diputado liberal Pablo Rodríguez, quien posteriormente sería ministro de Patrimonio Canadiense, con el apoyo de la diputada Julie Dzerowicz y en coordinación con el Consejo Canadiense para la Herencia Hispana (HCHC).
Éramos alrededor de cien invitados, principalmente de Toronto, Montreal y Ottawa, reunidos en la sala 216-N del Centre Block, en Parliament Hill, un espacio a cargo del diputado Anthony Rota, entonces vicepresidente adjunto de la Cámara de los Comunes.
Recuerdo aquella celebración de apenas dos horas, de cuatro a seis de la tarde. Comenzó con una ceremonia maya de incienso, continuó con palabras de representantes de la comunidad y del Parlamento, y terminó entre conversaciones, vinos y bocadillos. Fue un encuentro sencillo, pero con un significado enorme: nuestra cultura, nuestras voces y nuestras contribuciones encontraban un espacio en el corazón de la democracia canadiense.
Desde entonces, el Latin American and Hispanic Day on the Hill se ha convertido en una cita anual. Y este año no fue la excepción.
Este jueves, alrededor de mil miembros de nuestra comunidad nos reunimos en Ottawa para compartir una noche de arte y cultura latinoamericana junto con representantes del gobierno canadiense y del cuerpo diplomático de nuestros países.
La diputada Julie Dzerowicz, hija de madre mexicana y una de las principales impulsoras de este encuentro, volvió a reunirnos en una celebración que sigue creciendo. Este año, el ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, fue el orador principal. Hace dos años nos acompañó el entonces primer ministro Justin Trudeau.
Pero, más allá de las personalidades presentes, lo que hace especial esta celebración es el encuentro con nuestra gente: colegas, artistas y líderes comunitarios de distintas ciudades y disciplinas, con quienes compartimos el amor por nuestras raíces y el compromiso de hacer cada día más visibles nuestras contribuciones a Canadá.
De aquellos cien invitados en 2016 a los cerca de mil de este año, hemos recorrido un camino importante. Y todavía tenemos mucho por construir juntos.
¡Feliz Mes de la Herencia Hispana / Latinoamericana! Que sigamos celebrando lo que somos y dejando huella en el país que también es nuestro.


























