Salud Mental en Tiempos de COVID-19

Estas épocas difíciles ponen a prueba la resiliencia de cada persona, aquella capacidad para rearmarse a partir de una situación traumática, como lo es el cambio drástico en nuestras vidas causado por la pandemia que atravesamos.

Ella nos llevó a romper con nuestros hábitos y nos obligó a reformular el modo de vinculamos, teniendo, por ejemplo, qué resignar los encuentros espontáneos con nuestros afectos en las épocas de mayor confinamiento, para ajustarnos a conexiones a través de la pantalla, donde los cuerpos se vuelven “delgados” y distantes.

También se ha replanteado el mundo laboral, reemplazando la oficina por un escritorio virtual en la casa y el consecuente cambio en la relación con compañeros de equipo. Además, mucha gente ha perdido su trabajo o disminuido sus ingresos, debiendo enfrentar numerosas dificultades económicas.

Se puso en jaque nuestra libertad y se agudizó nuestra angustia frente a la amenaza de ese enemigo invisible y poderoso.

¿Qué hacer frente a esta situación?

No poner en cuarentena nuestros deseos e intereses y aprovechar las nuevas condiciones que ofrece el trabajo remoto que nos beneficia con una administración mejor del tiempo (se evitan traslados al lugar de trabajo, por ejemplo) para hacer pausas y conectarnos con nuestra interioridad.

Seguramente nos encontraremos con nuestros recursos y podremos descubrir posibilidades personales y/o laborales que permitan salidas creativas a las limitaciones que, en muchos aspectos, provoca la pandemia.

Los psicólogos y psicoanalistas sugerimos a los pacientes que trabajan de manera remota y están mucho tiempo en sus casas: que organicen un formato de día con horarios de trabajo, comidas, descanso; se vistan como si fueran a la oficina; no abandonen el cuidado de su aspecto personal y hagan ejercicio físico; que permanezcan ligados con sus familiares y amigos, especialmente si están solos en sus casas; y que fomenten especialmente tiempos y espacios para explorarse y encontrarse con sus posibilidades. Hay personas que comenzaron a pintar, a escribir, a leer con más asiduidad.

Otro aspecto importante que se da, en la mayoría de los casos, es la convivencia a tiempo completo que puede llevar a una situación de tensión y malestar o, por el contrario, a un momento donde se pueden reformular los vínculos con la pareja y los hijos, destinando más tiempo al diálogo y a la comunicación.

Es importante tomar en cuenta que la mirada tiene que estar puesta no sólo en lo que la realidad ofrece con sus aristas positivas y negativas, sino también y, en especial, en cómo la abordamos.

La mejor respuesta a esta gran adversidad mundial es enfrentarla con fortaleza y creatividad, pero alojando lo que sentimos. Puede haber momentos de angustia, de flaqueza, de temor, de incertidumbre, y es importante reconocer todo lo que vivenciamos para poder hacer algo con ello.

Si lo que sentimos se vuelve inmanejable, podemos consultar con un profesional para lograr así un espacio de contención y reflexión. La mayoría de los países ofrecen números telefónicos de instituciones que realizan atención psicológica gratuita. En Argentina, por ejemplo, la Asociación Psicoanalítica Argentina, la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, entre otras.

Voy a concluir este recorrido con el fragmento de un texto que escribí durante la pandemia: “Trato de combatir todos mis fantasmas y miedos y enfrentarlos uno a uno para darme la bienvenida como nunca lo he hecho. Te espero aquí en silencio acunando a mi niña y abrazando a mi anciana futura.

“Empiezo a caminar lentamente por esos senderos nunca transitados, pero arropándome con la seguridad que me dan mis aprendizajes y descubrimientos. Y es ahí, en ese nuevo trono, donde pongo mi corona”.