Medallas y más: momentos memorables de Tokio 2020

Atletas de todo el globo han protagonizado desde el 23 de julio pasado numerosas hazañas y situaciones dignas de destacar, durante los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Tal es el caso de la pesista neozelandesa Laurel Hubbard, que hizo historia olímpica al ser la primera atleta transgénero en una categoría individual en este tipo de certámenes.

A sus 43 años, tuvo que cumplir con los criterios físicos que exigen la Federación Internacional de Halterofilia y el Comité Olímpico Internacional. Desde 2015, las reglas del COI permiten a atletas transgénero competir como mujeres si sus niveles de testosterona están por debajo de cierto nivel.

Hubbard rivalizó en los 87 kilogramos y después de 3 intentos fallidos al levantar 120 kg y 125 kg, quedó fuera de la final. Sobre la cita mundial la pesista expresó: “Los Juegos Olímpicos son una celebración mundial de nuestras esperanzas, nuestros ideales y nuestros valores. Felicito al COI por su compromiso de hacer que el deporte sea inclusivo y accesible”.

Mientras, por segunda vez, un equipo de refugiados compite en unos Juegos Olímpicos. En los de Río 2016 ya habían participado otros 10 deportistas. Han sufrido guerras, discriminación, persecución y exilio, pero este 2021 se presentan en los Juegos Olímpicos 29 refugiados, que encarnan las esperanzas de unos 82,4 millones de desplazados. Proceden de países 11 países y viven y entrenan en 13 naciones anfitrionas. 

Siguiendo historias de éxito, la gimnasta mexicana Alexa Moreno se convirtió en un personaje de anime luego de que la marca nipona Toyota le dedicara tres spots como parte de la campaña “Start Your Impossible, Never Stop”, encaminada a inspirar a futuros y actuales deportistas.

Si bien la atleta terminó en cuarto lugar en el salto de caballo en Tokio 2020, su participación es considerada como el mejor resultado en la historia para una atleta oriunda de México. Además, es la segunda gimnasta azteca en clasificar a una final olímpica, luego de Denisse López en Sidney 2000.

Otro momento memorable lo protagonizó el cubano Mijaín López, al alcanzar su cuarta medalla de oro olímpica, convirtiéndose en el luchador grecorromano en categoría masculina con más oros de la historia (Beijing 2008, Londres 2012, Río 2016). Desde Pekín está invicto en Olimpiadas y en Tokio hizo su camino a la final sin que le marcaran un punto en todo el torneo.

Por su parte, 133 años después de que los pertiguistas Edward Cooke y Alfred Gilbert compartiesen el oro en Londres 1908, Tokio revivió un emotivo momento protagonizado por los saltadores Gianmarco Tamberi y Mutaz Barshim.

Coincidieron en la marca en salto de altura con 2,37 metros, y con fallos similares para alcanzar el 2.39, quedaron entonces empatados para luchar por la medalla olímpica. Ante esta situación, los deportistas italiano y catarí decidieron compartir el oro sin batirse en un desempate.

Para Barshim esta es su tercera medalla Olímpica (bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016). Mientras, este triunfo representa la primera para Tamberi, que quedó fuera de los JJ.OO de Río por una lesión.