Los parques naturales urbanos pueden ser la clave para una vida más plena, integrando los espacios verdes de las grandes ciudades e impulsando la resiliencia y el sentido de pertenencia en distintas generaciones de pobladores y visitantes.
Como se ha comprobado a lo largo de los años, lo que realmente activa el turismo son los recursos de una ciudad, y muchos de esos atractivos se encuentran en los parques urbanos como espacios públicos. De la misma forma, algunos espacios son en sí mismos atracciones y destinos de visitantes. Esto lleva a concluir, de manera lógica, que los parques naturales dinamizan el turismo de las ciudades. Aunque no siempre se reconoce, los parques desempeñan un papel importantísimo en la economía turística urbana.
Los parques naturales urbanos son espacios públicos cuyo principal propósito es la recreación al aire libre en un entorno dominado por paisajes naturales, con muy pocas construcciones o atracciones artificiales que interrumpan la belleza del lugar. Estas áreas pueden incluir parques nacionales, jardines de flora y fauna silvestres y zonas verdes públicas donde se practican actividades como senderismo, paseos, picnics, recorridos en bote y relajación en plena naturaleza.
Investigaciones recientes han demostrado que interactuar con el entorno natural “probablemente tenga un efecto psicológico positivo significativo, que sirva para reducir el estrés, la ira, la frustración y la agresión, brindando una oportunidad para la creación de vínculos sociales y funcionando como un espacio para el aprendizaje y la estimulación mental”.
Además, los parques naturales urbanos ofrecen beneficios ecosistémicos. Sus extensos paisajes y diversidad de flora y fauna contribuyen a la purificación del aire y el agua, la regulación del clima, la captura de carbono y la provisión de hábitat y recursos para la vida silvestre.
Ejemplos reconocidos abundan. El Parque Central de Nueva York recibe anualmente millones de visitantes, situándose en el top 5 de los atractivos turísticos de la ciudad, junto con el High Line. En Chicago, el Millennium Park se ha consolidado como un gran atractivo que, por sí solo, genera más de 1.000 millones de dólares anuales en turismo.
En América Latina, el Bosque de Chapultepec en Ciudad de México, con más de 800 hectáreas, es uno de los espacios verdes urbanos más grandes y completos del continente. Alberga castillos, museos, lagos, jardines botánicos y espacios para caminar o pedalear durante horas, además de un gran valor ecológico e histórico.
En una escala más modesta, el Bosque de La Habana —también conocido como Parque Metropolitano— se considera el pulmón de la capital cubana. Poco incluido en la promoción turística, constituye una selva tropical de alto valor paisajístico y único bosque urbano que atraviesa cuatro municipios habaneros. Su relevancia crece en un contexto de expansión urbana que amenaza la naturaleza.
Un estudio publicado en la revista People and Nature destaca el papel esencial de la naturaleza urbana en el “bienestar eudaimónico”, concepto que se refiere a una vida significativa basada en valores y propósito. La investigación, realizada en la Universidad de Turku (Finlandia), mostró que tanto jóvenes como adultos mayores experimentan mejoras profundas y duraderas en su calidad de vida al interactuar con entornos naturales.
El estudio identificó seis dimensiones clave: autoaceptación, relaciones positivas, autonomía, dominio del entorno, propósito vital y crecimiento personal. Los jóvenes valoraron la soledad y la expresión emocional; los adultos mayores, en cambio, resaltaron las conexiones familiares y la espiritualidad. Ambos coincidieron en que la naturaleza actúa como ancla en un mundo en constante cambio.
Sin embargo, la ecoansiedad —provocada por la degradación ambiental y el temor a la pérdida de espacios naturales— afecta especialmente a los jóvenes. Aunque genera angustia, también impulsa a adoptar hábitos más sostenibles.
Los investigadores subrayan la importancia de incorporar estos hallazgos en la planificación urbana: “es fundamental fomentar un debate público más profundo sobre el significado de la naturaleza para las personas; estas cuestiones deberían considerarse en la toma de decisiones y en el diseño de las ciudades”.
Reconocer y potenciar los beneficios eudaimónicos de la naturaleza urbana no solo fortalece el turismo, sino que contribuye a una vida más plena y resiliente en contextos de creciente urbanización.



José Luis Perelló Cabrera
Investigador. Cátedra de Estudios del Caribe «Norman Girvan»
Universidad de La Habana










