El Ateneo visita obligada en Buenos Aires

Un teatro de antaño donde en sus fastuosos palcos los libros parecieran interactuar entre las páginas de sus historias, asoma hoy sobre una avenida de Buenos Aires: es el Ateneo, la librería más hermosa del mundo.

Lo afirma la revista National Geographic y lo asegura esta redactora, que al entrar a lo que otrora fue el Ateneo Gran Splendid, faro de la cultura porteña y por donde desfilaron grandes voces de este país, se sintió en un verdadero paraíso: el paraíso de los libros.

Joya arquitectónica de una Buenos Aires marcada por diversas tendencias y estilos que van desde el neogótico, neoclásico, ecléctico hasta el Art Decó y Art Nouveau, el espectacular lugar deja boquiabierto a todo aquel que lo visita.

Como si fueras a disfrutar una magistral obra, pero con la oportunidad de adquirir una joya literaria en un lugar para no olvidar.

Elegida por el diario británico The Guardian como la segunda librería más importante del mundo, El Ateneo está ubicado sobre el antiguo cine teatro Grand Splendid en el Barrio de Recoleta, creado en 1919, protagonista de conciertos de ballet, ópera y hasta de las primeras películas sonoras proyectadas en este país.

Entre sus paredes atesora una parte importante de la historia cultural argentina. Fue sede del sello Nacional Odeón, hoy el sello EMI, y en sus paredes se escuchó la inmortal voz de Carlos Gardel al grabar en 1920 varios de sus éxitos.

Situada en Santa Fe y Callao, la librería ha acogido a lo largo de la historia a famosos escritores como la española Rosa Montero y el portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura, entre muchos otros.

De las varias curiosidades resalta la sala en la que grababa Gardel, aún existe, pero no se puede visitar. También en los altos del edificio, comenzó su primera transmisión oficial en el año 1923, LR4 Radio Splendid.

Convertido en librería en el año 2000, el hermoso lugar está casi intacto a lo que fue en sus inicios, con su impecable cúpula realizada por el muralista italiano Nazareno Orlandi en 1919, como una celebración de la paz, tras la Primera Guerra Mundial.

En sus dos mil metros cuadrados, quizás, el toque de modernidad lo dan sus escaleras mecánicas que descienden al subsuelo, pero el resto, es pura magia, desde el telón de terciopelo entreabierto, devenido hoy un bar que invita a sentarse libro en mano, hasta los sillones a ambos lados de la sala principal.

En lo que otrora fueran sus exclusivos palcos, hoy resultan pequeñas salas de lectura y el subsuelo está dedicado a la literatura infantil en tanto el piso superior acoge muestras y exposiciones.

En este tiempo de pandemia, la librería, frecuentada por miles de personas cada año, permanece abierta y muchos van a la caza de una buena joya literaria para combatir estos momentos tan duros con un buen libro o simplemente contemplar ese templo literario que es el Ateneo Grand Splendid.