En la Universidad de Toronto la muerte también da clases de español

Cada año, desde 2016, se realiza en la Universidad de Toronto una celebración del Día de los Muertos diferente a las habituales.

Porque a lo que son las características propias de esa tradición mexicana se le suma un interés pedagógico: que los estudiantes de Español como Lengua Extranjera tengan, a través de su participación en la celebración, un contacto vivo con el idioma que están aprendiendo.

Con una experiencia como la que desarrollamos cada año en la Universidad de Toronto con motivo de Día de los Muertos, incorporamos lo que se conoce como el aprendizaje experiencial, a través de cual los alumnos adquieren herramientas para comprender y analizar aspectos culturales de una forma más eficaz, práctica y menos monótona, sobre todo cuando estamos ante un tema tan complejo como lo es el de la muerte.

Al respecto, y como bien subrayó al inicio de la presentación la profesora Ana Teresa Pérez-Leroux, (Directora del Dpto. de Español y Portugués) “la muerte es algo a lo que inevitablemente todos nos enfrentamos tarde o temprano”.
El aprendizaje experiencial se basa en los postulados del filósofo John Dewey, quien propone que el conocimiento se crea a través de un proceso transformativo creado por la experiencia.

En el caso concreto de “El Día de Muertos”, los estudiantes tienen la oportunidad de aprender el simbolismo de cada uno de los elementos que conforman el altar, tales como las calaveritas de azúcar (que sirven para ver la vida como algo dulce); la cruz (la herencia católica); las flores de cempasúchil (la evocación del sol en la tradición azteca cuyo aroma guía a los muertos a la entrada del mundo de los vivos); el pan de muertos (los cuatro puntos cardinales relacionados con las divinidades prehispánicas); el papel picado (la vida y el colorido de los mexicanos); el retrato (la persona a la cual está dedicada la ofrenda); las veladoras (la representación del fuego), el vaso de agua (para saciar la sed de los difuntos durante el trayecto al mundo de los vivos); y el incienso (para limpiar el lugar del altar de los malos espíritus y para guiar a los difuntos de regreso al inframundo).

Además, y como eslabón principal, se intenta disipar el mito de que esta celebración es una especie de “Halloween mexicano”, pues si bien existe una alusión directa a la muerte, ésta tiene un significado distinto: en México a la muerte se la respeta y se la venera, pero también puede ser motivo de burla. Como resultado, y dependiendo del nivel de los estudiantes se espera que éstos puedan ser capaces de reflexionar sobre la manera en que la sociedad mexicana ve a la muerte y el porqué de ello.

En el caso particular del alumnado de “español acelerado a través del aprendizaje y el servicio comunitario”, los estudiantes pudieron participar directamente en el montaje de la ofrenda que, en esta oportunidad, rindió homenaje a las víctimas de la tragedia ocurrida recientemente en El Paso, Texas, condenando así este tipo de actos que atentan en contra de la humanidad.

De ese modo, al estar envueltos directamente en el proceso de elaboración del altar, los estudiantes estuvieron inmersos en el proceso de aprendizaje experiencial. Además, y debido a que todos provienen de diferentes partes del mundo (EE.UU., Dinamarca, India, Corea del Sur, Hong Kong o Canadá), cada uno de ellos vivió un proceso de reflexión a través de comparar la manera en la que sus propias culturas suelen abordar el tema de la muerte. Y éste es precisamente el reto que los que nos dedicamos a la enseñanza del Español como Lengua Extranjera tenemos, pues es imposible separar la enseñanza del idioma de su cultura.
Desafortunadamente, los aspectos de índole cultural que suelen plasmarse en buena parte de los libros de texto tradicionales carecen de actividades interactivas. Esto lleva a que, muy a menudo, los estudiantes perciban la cultura del mundo de habla hispana como algo ajeno a su realidad y poco significativo, sobre todo en cuanto a lo que concierne a la importancia que pueda llegar a tener en su propio proceso de aprendizaje.

Los docentes tenemos la obligación de promover decididamente las oportunidades de interacción, no solo entre los mismos estudiantes en el aula, sino más allá de sus confines, para forjar un puente con los miembros de la comunidad de hispanohablantes que, como se refleja en el recuadro, nos ha permitido entablar vínculos entrañables.


Reconocimientos

Interesa destacar aquí la participación directa que han tenido a lo largo de 3 años y medio en nuestros eventos y proyectos de aprendizaje-servicio para los cursos de español las organizaciones y programas Latin@s en Toronto, Cuéntame 1 y Cuéntame 2, Collective65, Evoke Photography, el Hispanic Canadian Heritage Council, Paola’s Beauty Bar, los Consulados Generales de Argentina y México, ChocoSol, Hispanic Canadian Arts & Cultural Association, y Latin American Canadian Arts Project.

También es necesario agradecer el apoyo del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Toronto, quien cada año generosamente apoya este tipo de iniciativas. Gracias a los fondos obtenidos, los estudiantes también han podido degustar deliciosos tamales y postres tradicionales de estas fechas, conociendo así un poco más de la cocina mexicana.
De igual forma, hay que destacar las facilidades otorgadas por el “Community-Engaged Teaching Faculty Fellowship Program”, que hizo posible extender una invitación al artista visual mexicano Sergio Zubía, quien estuvo a cargo de presentar la historia del altar a la audiencia congregada el pasado 28 de octubre en las instalaciones del Victoria College y tuvo además a su cargo un taller de papel picado con los estudiantes de SPA120Y.

La culminación del evento estuvo enmarcada por el talento de cinco jóvenes mexicanos cuyas voces e instrumentos dieron vida a piezas importantes de la música clásica. Se trata de Vianey Martínez Mendoza, soprano (Morelia); Karla Meza, soprano (Xalapa); Antonio Moreno Zúñiga, tenor (Querétaro); José Luis Reynoso, bajo(Ciudad de México); y Heriberto Cruz Cornejo, piano (Morelia). Todos ellos formaron parte del programa “Artistas en residencia”,
creado por el estudio de ópera de Stuart Graham.

Juan Carlos Rocha Osornio es originario de Querétaro, México. Pasó parte de su adolescencia en Estados Unidos (Texas) y vino a Canadá en 2009 a estudiar un doctorado en estudios hispánicos en la universidad de Western Ontario (London), donde se especializó en literatura mexicana de temática homosexual masculina. Actualmente trabajaba como profesor en el departamento de español y portugués de la universidad de Toronto, y está a cargo de la coordinación de los cursos de lengua en español. Contribuye regularmente para Correo Canadiense con artículos sobre inmigración, educación, diversidad sexual, y experiencias personales, entre otros.