― ¿Cuánto debería durar una vida? ―preguntó mi amiga.
No respondí, ella agregó sonriendo
― Cuando un joven muere, lo lamentamos más, juzgamos que no era hora. Si es un anciano decimos, vivió bastante, ¿la vida debe medirse por cantidades o por calidades? Cuando murió mi hermano mamá comentó: “vivió acelerado, toda la vida en treinta años”. Yo pensé, pobre, intenta consolarse, pero reflexioné ¿Vivir es procurar que eso nos dure muchos años?
Me reí y dije:
― Pavadita de tema, nada más y nada menos que el sentido de la vida, mirá, para mí pedir un cafecito le daría sentido, por lo menos a este momento ―y llamé al mozo.
Creo que pensó que yo era un idiota y no valía la pena continuar.
Después hablamos de pavadas.
Nunca supo cómo influyeron esas palabras, que no eran nuevas, pero funcionaron dentro de mí como un disparador.
Tiempo después me sumé a voluntariados comunitarios.
Le encontré un sentido a mi vida, no importa si moriré joven o viejo, habré valido la pena.
Edith Vulijscher
Buenos Aires, Argentina, psicóloga retirada, finalista del Concurso de Microrrelatos "Sagitario", organizado por Boukker, correctora y co-editora de la revista literaria Cuentos en Red (cuentosenred.com) y editora personal de autores de renombre.










