En el sitio donde se atesora el más rico y mejor conservado testimonio del proceso agroindustrial azucarero caribeño de los siglos XVIII y XIX, y del fenómeno de la esclavitud asociado a él, la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe (Unesco) impulsa el desarrollo sostenible del turismo.
Se trata de la Villa de Trinidad y el Valle de los Ingenios, a quien muchos consideran museo viviente. Viajeros de todo el mundo llegan hasta esa ciudad del centro sur de Cuba y avanzando el siglo XXI descubren entre los vestigios de antiguas plantaciones, edificios de los ingenios y otras instalaciones, palacetes, iglesias, calles, el influjo de centurias coloniales precedentes.
La Unesco, en su afán de conservar los valores que acreditan a Trinidad y su valle como Patrimonio Mundial y Ciudad Creativa en Artesanía y Artes Populares, ha seleccionados diez iniciativas para integrar el Acelerador de Proyectos Culturales para un Turismo Sostenible en esa región.
Como primer paso, representantes de proyectos culturales y creativos trinitarios completaron un taller de capacitación y mentoría especializada, que forma parte del proceso de acompañamiento.
Este espacio práctico estuvo diseñado para apoyar a los participantes en la transformación de sus ideas en propuestas viables, sostenibles y vinculadas al turismo, da a conocer la Unesco en un comunicado.
Durante tres jornadas, los equipos fortalecieron competencias clave para avanzar en el desarrollo de sus proyectos, mediante módulos sobre modelo de negocio, formalización jurídica, planificación, rudimentos contables, gestión operativa y administrativa, marketing e identidad de marca.
De acuerdo con la convocatoria lanzada meses atrás, entre los beneficios para las iniciativas elegidas cuenta financiamiento, mentoría y acompañamiento especializado, formación técnica y fortalecimiento de capacidades, apoyo especializado mediante la provisión de bienes, servicios y/o soluciones técnicas y oportunidades para generar ingresos y empleo temporal.
El programa forma parte del proyecto regional Comunidades por el Patrimonio, financiado por el Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudita.
A través de este acelerador, la Unesco promueve el desarrollo de competencias prácticas, el fortalecimiento de capacidades locales y la generación de oportunidades económicas inclusivas, que contribuyan a la conservación del patrimonio cultural y natural de Trinidad y el Valle de los Ingenios, añade la nota.
LA VILLA DE TRINIDAD Y EL VALLE DE LOS INGENIOS
Fundada a principios del siglo XVI en honor a la Santísima Trinidad, la ciudad, que pertenece en la actualidad a la provincia cubana de Santi Spíritus, fue un punto estratégico para la conquista del continente americano.
Sus edificios de los siglos XVIII y XIX fueron construidos durante una época de mayor prosperidad gracias al comercio del azúcar. El entorno construido es expresión del florecimiento económico de aquellos siglos.
El conjunto urbano de edificios residenciales de Trinidad posee una excepcional continuidad tipológica y homogeneidad con un estilo vernáculo. Los edificios de principios del siglo XVIII, fuertemente marcados por influencias andaluzas y moriscas, se integran en armonía con modelos más elaborados del siglo XIX que combinan espléndidas formas neoclásicas europeas, superpuestas a patrones espaciales tradicionales.
El corazón del centro histórico es la Plaza Mayor. Bajo el campanario del Convento de San Francisco, se alzan dos edificios notables: el Palacio Brunet, que ofrece la imagen más auténtica de la época dorada de la ciudad; y el Palacio Cantero, de estilo neoclásico.
Doce kilómetros al noreste de la villa, se encuentran tres valles rurales interconectados —San Luis, Santa Rosa y Meyer— que conforman el Valle de los Ingenios, de 225 km².
Este museo viviente de la producción azucarera cubana incluye los sitios de 75 antiguos ingenios azucareros, casas de plantación, barracones y otras instalaciones.
En el apogeo de la industria azucarera durante el siglo XIX, más de cincuenta ingenios funcionaban en la zona, y en 1827, más de 11 000 esclavos trabajaban en ellos.
Entre el mar Caribe y las montañas del centro de la isla, la urbe y su fecundo valle, son uno de los destinos turísticos más auténticos, atractivos y diversos del Caribe.












