Pistas para el éxito de un evento

Entrevista a Vanessa de la Cruz, presidenta de la organización Dominicanos en Canadá, tras la organización del Panamerican Food & Music Festival 2026

El Panamerican Food & Music Festival 2026 mostró recientemente cómo la diversidad latina se funde en el espíritu multicultural de Canadá. República Dominicana tuvo el honor de ser el país anfitrión y protagonizó una de las participaciones más destacadas en la historia del evento. Sobre cómo fue posible lograr ese éxito, Correo Canadiense dialogó con Vanessa de la Cruz, presidenta de la organización Dominicanos en Canadá, quien movilizó a empresas, patrocinadores, artesanos y miembros de la comunidad para mostrar al público la riqueza cultural de su país.

“Significó asumir el compromiso de mostrar la verdadera estatura de nuestra gente. Para Dominicanos en Canadá no se trataba simplemente de organizar una presencia en un festival; era la oportunidad histórica de construir un puente sólido de identidad, cultura y excelencia en el corazón de Toronto”, expresó sin titubear esta mujer que asume con honor inmenso su liderazgo.

Ella se desempeñó en esta gran responsabilidad como un compromiso con la historia y con cada dominicano que emigra buscando aportar a Canadá. “Queríamos que el mundo viera que República Dominicana es visión, organización, alta gastronomía y un orgullo que trasciende fronteras.”

Uno de los mayores desafíos de cualquier evento internacional radica en conseguir el respaldo financiero. ¿Cómo lograron movilizar empresas, patrocinadores y miembros de la comunidad para hacer realidad la participación de la República Dominicana?, inquirió este semanario.

“El secreto estuvo en presentar una visión clara, transparente y de alto valor estratégico. No fuimos a pedir apoyo sino a presentar una oportunidad para hacer historia juntos. Logramos conectar con marcas visionarias —empresas del sector privado, aliados de la diáspora e instituciones públicas y diplomáticas— que entendieron que apostar a la cultura dominicana en Canadá es una inversión ganar-ganar”, comentó.

La mayor lección que dejó esta experiencia en quienes asumieron la organización también la comparte: “Cuando un proyecto tiene propósito, seriedad y una ejecución impecable, las alianzas correctas se activan. El éxito se construye creyendo primero en lo que uno vale para que los demás también lo crean.”

De cara a la diáspora dominicana en Canadá, de la Cruz considera que la edición de este festival en 2026 representa un antes y un después. “Ver nuestro himno resonar, ver a nuestras autoridades, diplomáticos y a la misma alcaldesa de Toronto caminando por nuestro pabellón, le dijo a cada dominicano aquí: ‘Pertenecemos, aportamos y nuestra cultura brilla al más alto nivel’. Esto va mucho más allá del entretenimiento; es una inyección de dignidad. Le demostró a la diáspora que no somos invisibles, que nuestro trabajo rinde frutos y que podemos ocupar espacios protagónicos en la sociedad canadiense sin perder jamás nuestras raíces.”

Sobre el mensaje que queda en quienes disfrutaron de la gastronomía, la música y la cultura dominicana, también opina.

“Queríamos transmitir que República Dominicana es mucho más que un destino de sol y playa; somos un país rico en historia, en talento culinario sofisticado, en calidez humana y en una creatividad desbordante. Como bien escribió nuestro gran poeta Pedro Mir, somos ese país ‘colocado en el mismo trayecto del sol’. Queríamos que el público canadiense e internacional sintiera esa luz, que probaran nuestra gastronomía preparada por chefs de primer nivel y que entendieran que nuestro país es un aliado cultural, económico y turístico de primer orden.”

Cuando el público disfruta de un evento exitoso rara vez imagina todo lo que ocurre detrás del escenario y esta vez el mayor reto estuvo en articular una logística multidisciplinaria a miles de kilómetros de distancia: coordinar delegaciones, chefs, artistas, patrocinadores y normativas locales en un escenario de tanto impacto como el Nathan Phillips Square.

“Detrás de cada minuto de espectáculo hubo meses de trabajo silencioso, negociaciones y horas de desvelo. De lo que me siento más orgullosa es de la capacidad de liderazgo de nuestro equipo y de no haber cedido un solo centímetro en la calidad. Mirar el pabellón lleno, con cobertura de los medios más importantes y ver a la gente emocionada, me confirmó que el esfuerzo valió cada segundo”, rememora con satisfacción.

Después de este éxito, ¿cuáles son los próximos proyectos de Dominicanos en Canadá? ¿Cómo piensan aprovechar este impulso para seguir promoviendo la cultura dominicana, el turismo, la inversión y las oportunidades para la comunidad?, quiso saber Correo Canadiense.

“Este éxito no es un punto de llegada, es la plataforma de lanzamiento. El impulso que hemos generado abre la puerta para iniciativas con mayor impacto socioeconómico. Estamos enfocados en crear puentes de inversión y desarrollo; de hecho, ya estamos trabajando en encuentros y showcases inmobiliarios y de oportunidades de negocio entre Canadá y la República Dominicana, integrando siempre nuestra oferta cultural y gastronómica como el mejor sello de presentación. Queremos que la cultura siga siendo el motor que abra caminos para el turismo, el emprendimiento y el crecimiento de nuestra gente.”

Para terminar, un mensaje a los coterráneos que han elegido a Canadá para construir su proyecto de vida: “Cuando los dominicanos nos unimos con propósito, profesionalismo y fe en lo que somos, no hay escenario en el mundo que nos quede grande.”

Mary Stuart
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