Port Credit Memorial Park es el punto de encuentro para celebrar este fin de semana el Festival de Colombia en Mississauga. Tres días pudieran parecer poco tiempo para compartir la riqueza cultural de ese país latinoamericano pluriétnico y de una desbordante creatividad que nace de la fusión entre tradiciones indígenas, africanas y europeas.
La convivencia entre más de 80 pueblos nativos se expresa en miles de ritmos. Ese espíritu alegre y místico se complementa con un invaluable legado literario inmortalizado por el realismo mágico, la maestría artesanal reflejada en el icónico sombrero vueltiao, y una gastronomía de contrastes que deleita los sentidos desde la contundente bandeja paisa hasta los frescos sabores del Pacífico.
Isabel Cuellar, fundadora y directora del festival, vive orgullosa de ello y vuelve a aunar en Canadá muestras de esa identidad para compartir música en vivo, danza, artesanías y algunos de los sabores más emblemáticos de Colombia y Latinoamérica.
Correo Canadiense dialogó con ella en medio de la organización de los detalles finales de un evento que trae colorido y alegría al verano en Ontario de la mano de familias, artistas, emprendedores y toda la comunidad que comparte esta experiencia.
Este año ha decidido traer el Festival de Colombia en Mississauga para Celebrar la Independencia de Colombia. ¿Cómo nació este proyecto y qué la inspiró a crearlo?
El Festival de Colombia en Mississauga nació de un sueño muy sencillo pero muy profundo: que los colombianos que vivimos lejos de nuestra tierra tuviéramos un lugar donde volver a sentirnos en casa. Cuando llegué a Canadá y en especial a esta hermosa ciudad de Mississauga, vi que no se hacía nada para celebrar la independencia de nuestro país y fue cuando decidí organizar un festival para conservar nuestras raíces y transmitirlas a nuestros hijos y a las nuevas generaciones. Quise crear un espacio donde nuestra música, nuestra gastronomía, nuestro folclor y nuestras tradiciones fueran motivo de orgullo y, al mismo tiempo, una oportunidad para mostrarle a Canadá la riqueza cultural de Colombia. Lo que comenzó como un sueño hoy se ha convertido en un evento que reúne a miles de personas y eso me llena de gratitud.
Este año vuelve el festival después de 12 años. ¿Qué novedades podrán disfrutar los asistentes durante los días 10, 11 y 12 de julio?
Durante los tres días los asistentes podrán disfrutar de más de 100 artistas colombianos, grupos folclóricos, entre ellos un ballet folclórico con más de 50 bailarines que viene directamente desde Sherbrooke (Quebec), además gastronomía típica de todas las regiones de Colombia, una feria de emprendedores, actividades para niños, una zona de inflables gigantes y espacios para toda la familia. También tendremos nuestra tradicional parada de independencia el día domingo 12 de julio a las 12:00 del día, invitados especiales y muchas sorpresas que harán que cada día sea una experiencia diferente. Nuestro objetivo es que cada persona se lleve un recuerdo inolvidable y quiera regresar año tras año.
Más allá de la música y la gastronomía, ¿qué significa para usted preservar y compartir la cultura colombiana en Canadá?
Para mí significa mantener viva nuestra identidad. La cultura es lo que nos une, lo que nos recuerda de dónde venimos y lo que podemos aportar a la sociedad canadiense. Compartir nuestras tradiciones es también una forma de construir puentes entre culturas, de promover el respeto, la inclusión y el orgullo por nuestras raíces. Cuando un niño nacido en Canadá baila una cumbia o prueba un plato típico colombiano por primera vez, estamos sembrando una semilla que permanecerá para toda la vida.
La feria reúne a colombianos y también a personas de muchas nacionalidades. ¿Cómo ha evolucionado el evento hasta convertirse en un espacio multicultural?
Desde el primer día entendimos que queríamos abrir las puertas a todos. Canadá es un país multicultural y nuestro festival refleja precisamente esa realidad. Queremos recibir visitantes de muchas nacionalidades para que vengan a conocer nuestra cultura, disfrutar de nuestra música y compartir con nuestra comunidad. Sabemos que esa mezcla de culturas enriquecerá nuestro evento y con ello demostramos que la cultura tiene el poder de unir a las personas, sin importar el idioma o el lugar donde nacimos.
Mirando hacia el futuro, ¿qué proyectos o metas tiene para seguir fortaleciendo estos festivales y la presencia de la cultura latina en Canadá?
Nuestro propósito es seguir creciendo con calidad, crear más oportunidades para los artistas, apoyar a los emprendedores latinos y desarrollar actividades culturales durante todo el año. También queremos involucrar cada vez más a los jóvenes para que sean los futuros líderes de estos proyectos y continúen promoviendo nuestras tradiciones. Mi sueño es que estos festivales sean reconocidos como referentes culturales en Canadá y que la comunidad latina siga teniendo espacios donde su talento y su identidad sean protagonistas.
¿Cuánto esfuerzo supone trabajar durante todo el año para crear un espacio donde miles de personas puedan celebrar sus raíces y sentirse como en casa?¿Qué legado le gustaría dejar a las nuevas generaciones de líderes comunitarios y organizadores de eventos en Canadá?
Es una responsabilidad enorme, pero también uno de los mayores privilegios de mi vida. Cada sonrisa, cada abrazo, cada familia que se reúne gracias al festival me recuerda por qué vale la pena el esfuerzo. Ver a miles de personas celebrar con orgullo sus raíces y sentirse como en casa no tiene precio.
Sobre el legado, que nunca dejemos de creer en el poder de la comunidad. Los grandes proyectos nacen de la pasión, del trabajo honesto y del deseo genuino de servir a los demás. Quiero que las nuevas generaciones entiendan que preservar nuestra cultura no es mirar al pasado, sino construir un mejor futuro. Si logramos inspirar a otros a seguir creando espacios de unión, inclusión y orgullo por nuestras raíces, sentiré que todo este camino ha valido la pena.



















