Vidas

Lo tomó entre sus manos con mucho cuidado, intentando hacerle el menor daño.

—La vida… qué impensables secretos tiene. Cada órgano tiene una función específica que cumplir; pero lo maravilloso es el trabajo en armonía; la perfecta sincronización entre todos ellos para lograr el milagro —dijo en voz alta.

Levantó la vista y observó con detenimiento a cada uno de los hombres y mujeres que lo rodeaban y que, sin excepción, lo miraban fijamente, con respeto.

—Una sola falla y todo se va al traste. Un solo descuido y el sistema se derrumba.

Puso de nuevo manos a la obra.

Un par de horas después el corazón comenzó a latir en un pecho que, hasta ese instante, le era ajeno. Una vida cobraba fuerza… a instancias de otra que solo quedaba en el recuerdo.