A un siglo y medio de existencia llegó el hotel Inglaterra el pasado 23 de diciembre, para seguir siendo el más antiguo de Cuba todavía en operación, y el festejo por tal aniversario evocó su rica historia.
Más allá de la ceremonia celebrada en el emblemático salón principal de la famosa infraestructura, que pertenece al grupo cubano Gran Caribe y es operada por la cadena canadiense Blue Diamond Resorts, la ocasión resultó propicia para reafirmar el valor del patrimonio como eje del turismo en este país antillano.
Entre los asistentes a la celebración estuvieron los respectivos ministros de Turismo y de Cultura, Juan Carlos García y Alpidio Alonso, junto a trabajadores de larga permanencia en la instalación capitalina, que es monumento nacional, centro cultural y motor económico.
De acuerdo con García y otros oradores, dicho hotel posee una gran relevancia y ahora exhibe un nuevo brillo y atractivo para muchos viajeros que llegan a Cuba con intereses histórico-culturales.
Inaugurado en 1875 en el Paseo del Prado, frente al Parque Central y muy próximo a la parte más vetusta de La Habana, el inmueble de estilo neoclásico acogió a finales de la centuria antepasada a los luchadores independentistas José Martí, Héroe Nacional, y Antonio Maceo.
También fue punto de encuentro de intelectuales y artistas como el escritor nicaragüense Rubén Darío y la bailarina rusa Anna Pavlova.
Previo al arribo a los 150 años, el Inglaterra contó con un meticuloso proyecto de restauración patrimonial, ejecutado íntegramente con capital y mano de obra de la mayor de las Antillas.
Según fuentes oficiales, expertos rehabilitaron carpinterías, esculturas, lámparas históricas y los antiguos ascensores, bajo la supervisión de la Comisión Provincial de Monumentos.
“No estamos simplemente reparando un edificio; estamos preservando una página fundamental de nuestra identidad nacional”, consideraron.
En opinión de autoridades de la industria sin humo en Cuba, el Inglaterra demuestra que este sector se sustenta en una oferta auténtica, en la cual la historia vivida constituye el producto más exclusivo.
Datos recientes precisan que, al cierre de octubre pasado, la infraestructura —de más de 80 habitaciones y tres pisos— superó en 2025 en un 10 por ciento la cantidad de turistas recibidos el año anterior.
Para Blue Diamond Resorts, “aquí no vendemos una habitación, ofrecemos la oportunidad de dormir en un museo vivo, de tomar un mojito donde lo hicieron personajes legendarios. Eso no tiene precio y es imposible de replicar”.
Sin embargo, diversos criterios afirman que el Inglaterra no mira al pasado con nostalgia; solamente lo utiliza como cimiento para el futuro.
También recalcan que sus años son prueba de que en Cuba el turismo más competitivo es aquel capaz de contar la historia más fascinante: la propia.











