Cumpleaños 95 del legendario Hotel Nacional de Cuba

Como eterno desafiante del paso del tiempo e imperturbable ante las adversidades, el famoso Hotel Nacional de Cuba festejó el pasado 30 de diciembre 95 años de existencia sobre la Loma de Taganana, con el Malecón de La Habana a sus pies y el rumor del Atlántico como banda sonora.

Sin embargo, y aunque aún falta un lustro, quienes aman esta ecléctica infraestructura del Vedado capitalino ya enfocan la mirada hacia el centenario, un instante que debe ser, según esperan, de nuevos logros y plenas satisfacciones.

En una gala de celebración que mezcló música, baile y moda, acompañada por las sonrisas de los presentes, el primer ministro cubano, Manuel Marrero, resaltó que el Nacional mantiene su esplendor, su legado, su historia, la calidad del servicio y la conservación del patrimonio.

A criterio del jefe de Gobierno, los logros alcanzados son fruto del trabajo colectivo y de grandes profesionales de la hotelería, incluidos en las más recientes tres décadas el actual gerente general, Luis Miguel Díaz, y su antecesor, Antonio Martínez, conocido como Tony.

Según diversas voces, el hotel es desde su inauguración, el penúltimo día de 1930, una obra de alcance internacional, cuya arquitectura —de estilos romano, morisco y art decó, entre otros— cautiva a cualquiera.

También resulta fascinante su historia particular, unida a hechos que marcaron época, por solo citar dos: la infame cumbre mafiosa de 1946 con Meyer Lansky y su séquito, y la Crisis de los Misiles en 1962.

Al mismo tiempo, es muy difícil desconocer u obviar a sus numerosos huéspedes ilustres —presidentes, políticos de alto rango, artistas, escritores, deportistas, intelectuales y otras personalidades de enorme fama a nivel mundial— que han dejado su huella en este emblemático recinto.

Quizás, escuchó Correo Canadiense, estos 95 años puedan parecer un ejercicio de nostalgia, pero la evolución es constante. Al decir de Jesús Pérez Balsa, presidente del grupo hotelero Gran Caribe, propietario del Nacional, las transformaciones emprendidas en los últimos tiempos no han sido simples.

Preservar el legado de esta infraestructura, adornada por bellas palmas reales en su entrada, sin apartarla de las exigencias de un turismo cada vez más competitivo, resulta una necesidad impostergable, consideró.

Entre las acciones a favor del desarrollo del hotel sobresalieron recientemente la reconstrucción de la piscina histórica, la renovación de los pisos, la restauración de la fachada y los avances en la transformación digital, pudo constatar este periódico antes del comienzo del jolgorio referido.

Sin dudas, el Hotel Nacional fue, es y seguirá siendo —teniendo en cuenta el compromiso declarado de sus trabajadores— mucho más que un sitio para descansar. Es ese lugar de misterios, ángeles y fantasmas de madrugada, como manifestara a reporteros el “fiel cliente” Jorge Luis Palenzuela, quien estuvo allí de luna de miel hace 45 años y regresó hoy de la mano de su eterna esposa y sus nietos.

Permanecen allí los World Travel Awards (Premios Mundiales del Viaje) obtenidos durante más de 20 años, desde comienzos del presente siglo, así como otros lauros mencionados con humildad y satisfacción por la directora adjunta, Withney Planch, y la jefa de Relaciones Públicas, Dunia Quesada, que darán paso a nuevas alegrías y reconocimientos.

Sencillamente, el Hotel Nacional, como exaltó el ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García, es un emblema de hospitalidad, honra una imagen de vanguardia, preserva grandes valores y se actualiza de manera constante.

Diony Sanabia
Corresponsal/La Habana |  + posts