Ambiente gélido entre Canadá y China en naciones unidas.

Beijing y Ottawa tuvieron un gélido intercambio de palabras en la jornada de clausura de la 76a sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas referente al caso de la heredera de Huawei y los dos ciudadanos canadienses recientemente liberados por el gobierno del Gigante Asiático.

En el marco del encuentro internacional, el ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Marc Garneau, agradeció a los aliados internacionales por su apoyo en el caso de los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor, quienes regresaron al país luego de casi tres años de detención en China.

Estas palabras hicieron reaccionar a la delegación asiática que aseguró que el caso de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, no tiene relación con el de los canadienses.

La administración China ha sostenido durante mucho tiempo que no hay conexión entre el caso de Meng y el de Spavor y Kovrig, quienes fueron arrestados por cargos de espionaje pocos días después de la aprehensión de la ejecutiva de la compañía tecnológica china.

El 1 de diciembre de 2018, las autoridades canadienses detuvieron a Meng a petición del gobierno de Estados Unidos, que la acusó de fraude y solicitó su extradición. El incidente tuvo lugar en el momento en que la administración Trump adoptó una estrategia más agresiva en la relación con China en una variedad de temas, incluyendo el comercio y la tecnología.

La liberación de Meng y el regreso de los dos Michaels a Canadá, el pasado fin de semana, fueron vistos como el inicio del camino a un futuro relajamiento en la tormenta diplomática que mantienen ambas naciones. Así lo han asumido los mercados y también los expertos en geopolítica, si bien lograr y mantener dicho equilibrio se vislumbra como una tarea difícil.