La imponente arquitectura de Montreal: la modernidad y lo clásico en un poderoso escenario

Downtown Montreal skyline at sunset in Canada

Además de su deliciosa poutine, sus importantes centros tecnológicos y su peculiar ambiente, Montreal es el hogar de muchas joyas arquitectónicas.

Considerada la segunda urbe más poblada del país, el visitante no puede escapar de la magnificiencia y curioso estilo de sus calles que siempre recuerdan el ambiente del viejo continente.

Si de clásicos hablamos no podía faltar mencionar la bella Basílica de Notre Dame de Montreal, conocida por su magnífico interior. Construida  en 1672, su concepción inicial estuvo bajo la dirección del Superior de los sulpicianos de la época, François Dollier Casson.

La basílica recibe cada año cientos de miles de visitantes, atraídos por su esplendor neogótico, así como sus tesoros históricos: tallas de madera, pinturas, vidrieras, esculturas, una colección notable de arte sacro del siglo XVII al siglo XX.

En la capilla de Sagrado Corazón, reconstruida en 1980 después de un incendio, hay también un retablo de bronce de Charles Daudelin.

Otra joya en el corazón de Montreal es el Mercado Bonsecours, ubicado en la calle más antigua de la ciudad. Es un mercado público de dos pisos con una cúpula que ha estado en funcionamiento durante más de 100 años.

La construcción de este edificio de estilo neoclásico comenzó en 1844 y se completó en 1847. Fue diseñado por el arquitecto británico William Footner, y las modificaciones completadas en 1860 fueron diseñadas por el arquitecto de Montreal nacido en Irlanda, George Browne.

​ Bonsecours también albergó el Ayuntamiento de Montreal entre 1852 y 1878. Las antiguas cámaras del ayuntamiento se convirtieron más tarde en una sala de reuniones de 3700 m².

Una estructura más moderna, la Torre Olímpica de Montreal, se ha convertido también en un verdadero ícono arquitectónico desde su construcción como parte de los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976.

Considerado el monumento emblema de la ciudad, es el edificio inclinado más alto del mundo con 165 metros de altura y un ángulo de inclinación de 45 grados.