Carlos Alcaraz sigue agrandando su leyenda a los 22 años. El murciano se coronó campeón en el ATP 500 de Tokio, su octavo título del año y el décimo en sus últimas nueve finales, al vencer con autoridad al estadounidense Taylor Fritz (nº 5) por 6-4 y 6-4.
“Si miro hacia atrás y recuerdo lo mal que empecé, me siento orgulloso. Estoy viviendo mi mejor temporada”, confesó el español tras el triunfo. El balance es demoledor: 67 victorias en el año, ya por encima de su récord anterior (65), con solo tres derrotas desde abril (52-3).
Máquina de regularidad
Tokio representó mucho más que un título. Alcaraz mostró resiliencia tras sufrir un esguince de tobillo en semifinales, pero volvió a la pista para cerrar el torneo con confianza. “He disfrutado cada segundo aquí, menos los cinco minutos en el suelo con dolor”, bromeó. El título le otorgó 500 puntos ATP y un premio de 416.365 dólares, con lo que su bolsa anual ya alcanza los 16 millones de dólares (54 en su carrera).
Camino a Turín
El español tenía previsto disputar el Masters 1000 de Shanghái, con un posible duelo ante Learner Tien, Jannik Sinner o Miomir Kecmanovic. Sin embargo, decidió darse de baja para recuperarse y preparar la recta final de temporada. El gran objetivo: las ATP Finals de Turín, donde aspira a coronarse como maestro y cerrar un 2025 histórico.
A su edad, pocos jugadores han mostrado tal combinación de consistencia, potencia y mentalidad. Con ocho títulos en el bolsillo y una temporada aún abierta, Alcaraz no solo reafirma que es el presente del tenis mundial: empieza a perfilarse como el jugador dominante de la próxima década.










