El hombre anónimo

Soy dueño de un edificio de departamentos. Los vecinos dijeron estar nerviosos porque han notado que una inquilina habla sola. Tuve que ir a su vivienda a preguntarle:

—¿Con quién conversa, señora?

—Con mi hijo y con mi marido.

—Pero todos sabemos que usted vive sola.

—Hijo, ven un momentito, por favor —dijo la mujer mirando hacia el dormitorio

Un par de zapatitos salieron corriendo y se situaron enfrente de la mujer.

—Hola, mami, ¿qué pasa?

A su lado un encendedor le dio fuego a un habano, vi salir humo de él mientras, asombrado, pregunté:

—¿Cómo lo hizo?

—Es que me casé con el hombre invisible.