Canadá vivió un momento histórico al co-organizar por primera vez la Copa Mundial de la FIFA 2026, albergando 13 partidos en Vancouver y Toronto. Más allá de la emoción deportiva, el evento dejó una profunda huella en el país.
Impacto económico y turístico
Según la evaluación de impacto económico de la FIFA, el torneo generó 3.800 millones de dólares canadienses en producción económica positiva para Canadá. Esta cifra se desglosa en 2.000 millones para el PIB, 1.300 millones en rentas del trabajo y 700 millones en ingresos públicos.
Además, se crearon y preservaron 24.100 empleos en todo el país entre junio de 2023 y agosto de 2026. Por cada dólar invertido, se estimó un retorno de 1.09 dólares al PIB nacional. Un informe de BMO Economics amplió el rango de beneficio económico para Canadá entre 1.500 y 6.500 millones de dólares en PIB incremental.
Infraestructura y legado
Las sedes recibieron mejoras significativas. El BC Place de Vancouver se renovó en cuanto a accesibilidad, nuevos espacios de hospitalidad y un campo de césped híbrido. Las inversiones en el Toronto Stadium y el parque Centennial constituyeron los mayores proyectos de legado, diseñados para beneficiar a los residentes mucho después del torneo. La ciudad destinó 5 millones de dólares específicamente para iniciativas heredadas.
Fiestas en plazas y experiencia ciudadana
El Mundial se vivió con intensidad en las calles. El programa “Canada Celebrates” recorrió 38 paradas en 34 comunidades de costa a costa, llevando proyecciones de partidos, actividades futbolísticas, programación cultural y música a ciudades como Halifax, Kamloops y Whitehorse.
En Toronto, el FIFA Fan Festival se instaló en Fort York y The Bentway con más de 30 puestos de comida, experiencias interactivas y entretenimiento en vivo durante 22 días. Vancouver celebró su FIFA Fan Festival en los históricos terrenos de la PNE en Hastings Park.
Transporte y voluntarios
La movilidad devino un desafío superado con planificación. Las autoridades coordinaron servicios de transporte público y lanzaron una convocatoria histórica de voluntarios: se necesitaron 65.000 en las 16 ciudades sede, de los cuales 6.000 fueron canadienses. Solo Vancouver requirió entre 2.500 y 3.000 para sus siete partidos, distribuidos en aeropuerto, estadio, estaciones de SkyTrain y el fan festival. Toronto abrió un centro exclusivo para voluntarios tras recibir más de 200.000 solicitudes.
Iniciativas sociales y deportivas
El legado social fue igualmente relevante. Toronto lanzó el programa “Soccer for All”, creando minicanchas de fútbol en vecindarios prioritarios para garantizar el acceso equitativo al deporte. El gobierno federal también anunció una inversión histórica de más de 750 millones de dólares para el deporte, que incluyó el Centro Nacional de Entrenamiento de la selección.
El vicepresidente de la FIFA, Vittorio Montagliani, resumió el sentir general: “Este no es el final de un viaje, es el comienzo de una nueva y emocionante era para el fútbol en Canadá”.











